VERONA (2018)



Verona (2018)

La ciudad de los enamorados que superó todas las expectativas

Un día para descubrir la Verona más romántica

Y llegó el día de visitar la ciudad de los enamorados, la ciudad donde Shakespeare imaginó el romance eterno entre Romeo y Julieta. La romántica, elegante y sorprendente Verona.

La visita llegaba justo después de nuestra excursión a Venecia, y podía parecer que, por comparación, quedaría por debajo. Pero ocurrió justo lo contrario: Verona superó todas las expectativas. Una ciudad que ha sabido conservar su esencia a lo largo de los siglos y que enamora desde el primer paso.

Piazza Bra · El corazón monumental de Verona

En apenas treinta minutos desde nuestro alojamiento llegamos a Verona. Tras un poco de caravana para acceder al centro, aparcamos en un parking cercano al casco histórico y comenzamos la visita por la amplísima Piazza Bra, una plaza monumental rodeada de edificios espectaculares y llena de vida.

Allí tengo una de las fotos más bonitas del viaje: Nora con su vestidito rojo, con la plaza como escenario perfecto.

En una de sus cafeterías tomamos el desayuno con vistas al monumento más emblemático de la ciudad: la Arena de Verona.

La Arena de Verona · Un coliseo que impresiona

En cuanto abrieron las taquillas, fuimos directos a comprar las entradas. Antes de entrar hicimos las fotos panorámicas de rigor: su exterior, perfectamente conservado, ya nos recordaba al coliseo que habíamos visto en Le Puy du Fou.

Pero lo mejor estaba dentro. Los pasadizos, las gradas, la amplitud del espacio… todo transmitía historia y grandeza. Fue una visita que nos sorprendió muchísimo y que nos hizo imaginar cómo debía ser un espectáculo allí hace siglos.

La Casa de Julieta · Un rincón mítico

Después nos dirigimos a uno de los lugares más famosos de la ciudad: la Casa de Julieta. La entrada es libre y gratuita, y nada más cruzar el túnel de acceso nos sorprendió ver las paredes repletas de post-it, mensajes y firmas de visitantes de todo el mundo.

La pequeña plaza estaba llena de turistas, todos mirando hacia el mítico balcón. Y sí, hicimos lo que hacen todos: tocar el pecho de la estatua de Julieta. La tradición dice que trae suerte en el amor y que garantiza volver a Verona. Así que… habrá que volver.

Calles, puentes y el río Adigio

Tras la visita, seguimos callejeando por el centro histórico, disfrutando de sus calles elegantes, sus plazas y sus edificios llenos de historia. El río Adigio acompañaba nuestro paseo, creando rincones preciosos y ofreciendo vistas perfectas para detenerse y contemplar la ciudad.

Verona es preciosa. Una ciudad que combina romanticismo, historia y un ambiente encantador que nos sorprendió muchísimo. Sin duda, una de las grandes joyas del viaje.

Verona 2018 — Una ciudad eterna que nos conquistó para siempre.

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