ROTTERDAM Y MOLINOS DE KINDERDIJK (2025)

Molinos de Kinderdijk y Rotterdam 2025

Un día entre historia, agua y arquitectura moderna

Una doble excursión inolvidable

Nuestra primera excursión por tierras holandesas la planteamos como una doble visita perfecta: por la mañana, los 19 Molinos de Kinderdijk, declarados Patrimonio de la Humanidad; y por la tarde, la moderna y sorprendente ciudad de Rotterdam. Dos experiencias completamente diferentes en un mismo día.

Kinderdijk es una aldea cercana a Rotterdam famosa por sus molinos del siglo XVIII, construidos para drenar el agua y permitir que los Países Bajos existan bajo el nivel del mar. Es una de las visitas más emblemáticas del país, donde historia, ingeniería hidráulica y paisajes de postal se combinan de forma única.

Llegada y acceso a Kinderdijk

Desde nuestro alojamiento tardamos unos 45 minutos en llegar. Como el aparcamiento está muy limitado tanto en el pueblo como en la zona de los molinos, nos dirigimos al Park & Ride de Alblasserdam. Allí compramos los tickets para las embarcaciones, la visita a los molinos y el servicio de Shuttle Bus que te deja directamente en la entrada del moderno Centro de Visitantes.

Recorriendo Kinderdijk desde el agua

En Kinderdijk hay 19 molinos históricos, pero solo dos están abiertos al público como museos. La visita se puede hacer caminando, en bicicleta o en barco turístico. Nosotros decidimos empezar desde el agua para tener una primera visión global del paisaje.

Tomamos el barco hasta Blokweersemolen, el punto más lejano. Este molino, que data de 1630, es un auténtico viaje al pasado: una granja tradicional holandesa con el molino en pleno funcionamiento y mobiliario de época perfectamente conservado.

Paseo entre molinos y naturaleza

Tras visitar Blokweersemolen, emprendimos el camino de vuelta caminando. El paisaje es una combinación perfecta de canales, vegetación y molinos alineados, creando una de las estampas más bonitas de todo el viaje. Hicimos muchísimas fotos, cada una más espectacular que la anterior.

A medio camino llegamos al Museummolen Nederwaard, un molino original de 1738 todavía en funcionamiento. Su interior está completamente amueblado: cocina, dormitorio, herramientas… Una visita que permite imaginar cómo era la vida cotidiana de los molineros hace casi tres siglos.

De los molinos a la ciudad más moderna del país

Tras completar la visita, regresamos al Centro de Visitantes para tomar el shuttle bus y recoger el coche. Nuestro segundo destino del día era Rotterdam, una ciudad moderna, vanguardista y completamente distinta al resto de ciudades holandesas, ya que tuvo que ser reconstruida casi por completo tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Queríamos aparcar lo más céntrico posible, así que fuimos al parking cubierto del Markthal. Antes de llegar, hicimos un pequeño recorrido panorámico para ver de lejos el famoso Puente Erasmus y los grandes rascacielos de la ciudad.

Markthal: arte, gastronomía y arquitectura

Nada más salir del parking quedamos maravillados con el Markthal, uno de los edificios más llamativos de Rotterdam. Es una combinación única de mercado cubierto, centro gastronómico, edificio residencial y obra de arte. Su techo interior está decorado con una gigantesca obra digital que deja sin palabras.

Es el lugar perfecto para comer platos internacionales, probar quesos y disfrutar del ambiente multicultural de la ciudad.


Las Casas Cubo: arquitectura que desafía la lógica

Justo al lado del Markthal se encuentran las famosas Casas Cubo, unas viviendas amarillas inclinadas 45° que se han convertido en uno de los iconos de Rotterdam. Son originales, curiosas y completamente diferentes a cualquier arquitectura tradicional.

Existe una Casa Museo que permite ver cómo sería vivir allí, pero cuando fuimos había muchísima cola, así que preferimos seguir explorando la ciudad.

Oude Haven: el puerto antiguo

A pocos pasos de las Casas Cubo se encuentra Oude Haven, el puerto antiguo de Rotterdam. Es una zona encantadora con barcos históricos, terrazas y bares junto al agua. Por desgracia, estaba parcialmente cerrado por un evento futbolístico, pero aun así pudimos disfrutar de su ambiente.

Un día completo entre tradición y modernidad

Tras visitar el Markthal, las Casas Cubo y el Oude Haven, comimos tranquilamente en el centro histórico y dimos por concluida la excursión. Fue un día muy completo que combinó la tradición de los molinos con la modernidad de Rotterdam. Una mezcla perfecta para empezar nuestro viaje por los Países Bajos.


Mapa de la excursión

Pronto añadiremos aquí el mapa interactivo con la ruta completa.

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