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Copenhague 2015
Último día del viaje — Una ciudad para volver
Regreso a Copenhague
El punto final del crucero
La última parada de este magnífico crucero nos llevaba de nuevo a Copenhague, la ciudad donde habíamos empezado la aventura. El barco hacía noche allí, así que disponíamos de un día completo para visitar los monumentos más importantes que habíamos dejado pendientes.
En nuestra primera llegada ya habíamos visitado los Jardines del Tivoli y paseado por Strøget, pero esta vez queríamos centrarnos en los lugares más emblemáticos de la capital danesa.
Palacio de Amalienborg
La residencia de los reyes de Dinamarca
Como el barco llegaba casi a media mañana, bajamos y cogimos un taxi directo al Palacio de Amalienborg para ver el cambio de guardia. La plaza octogonal, con su estatua ecuestre central y vistas al mar, es uno de los lugares más elegantes de la ciudad.
Fue una visita perfecta para empezar el día, haciendo fotos en la orilla y disfrutando del ambiente real.
Marmorkirken
La iglesia de mármol y su gran cúpula
A pocos metros se encuentra Marmorkirken, una iglesia que llama la atención por su enorme cúpula verde y un interior igual de impresionante. Una visita breve pero muy recomendable.
Nyhavn
El puerto más bonito de Copenhague
Desde la zona real caminamos hacia el casco histórico hasta llegar a uno de los lugares más bonitos de la ciudad: Nyhavn. Sus casas de colores, los barcos de madera y el ambiente turístico lo convierten en un lugar mágico.
Es el punto de partida de los paseos en barco por los canales, aunque esta vez no tuvimos tiempo. Aun así, hicimos decenas de fotos porque cada rincón parecía una postal.
Strøget y el Castillo de Rosenborg
Un paseo por el corazón comercial
Comimos cerca de Nyhavn y volvimos a caminar por Strøget, la arteria principal repleta de tiendas, pasando de nuevo por el Tivoli. Nuestro destino era recoger el coche de alquiler que habíamos reservado.
Nos entregaron un Renault Kaptur gris y nuestra primera parada fue el Castillo de Rosenborg. Entramos por la parte trasera, descubriendo sus jardines reales, perfectos para descansar mientras Arnau jugaba en la zona infantil. El castillo parecía sacado de un cuento.
Kastellet y La Sirenita
El símbolo de la ciudad
Seguimos hacia el norte para visitar la famosa Little Mermaid, pero aparcamos de forma estratégica para atravesar antes el Kastellet, una antigua ciudadela militar convertida en parque. Allí encontramos jardines, cañones, un molino de viento y un ambiente muy agradable.
Cruzamos el puente hacia la Iglesia de Sant Alban y la Fuente de Gefion, y desde allí caminamos por la orilla del mar hasta llegar a La Sirenita, el emblema de Copenhague.
Es más pequeña de lo que uno imagina, pero igualmente preciosa. Tuvimos que hacer cola para las fotos y vivimos una anécdota divertida cuando una turista china nos dejó un cartel que decía: “You should be here”.
Despedida de Copenhague
Una ciudad para volver
Con la Sirenita visitada, dimos por completados los principales reclamos turísticos. Dejamos Christiania para un futuro viaje y volvimos al puerto, aparcando el coche justo a los pies del Eurodam.
Nos esperaba una última noche especial a bordo con el Dancing With the Stars, y al día siguiente tocaba desembarcar de este gran itinerario.
Copenhague nos dejó un recuerdo maravilloso. Sin duda, volveremos.
Copenhague 2015 — Un cierre perfecto para un viaje inolvidable.











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