Después de semanas planeando rutas, leyendo sobre lugares imprescindibles y soñando con gofres belgas, por fin llegamos a Bruselas, la capital de Bélgica y el corazón político de Europa. Entre edificios majestuosos, murales de cómic y aromas dulces que salen de cada esquina, descubrimos una ciudad vibrante, cultural y sorprendentemente acogedora.
Bruselas se coló en nuestro viaje por Países Bajos casi por casualidad: resultó ser la opción más económica para volar cinco personas. Así que reservamos un vuelo al Aeropuerto de Zaventem y decidimos dedicarle un par de días completos al final de nuestra ruta por tierras neerlandesas.
Bruselas es una ciudad que sorprende desde el primer paseo: elegante, multicultural y llena de rincones con encanto. La Grand Place deslumbra siempre, pero lo mejor está en sus calles tranquilas, sus parques amplios y esa mezcla de culturas que le da un ritmo propio. Es una ciudad para caminar sin prisa, descubrir cafés acogedores y dejarse llevar por su luz suave y su ambiente europeo tan característico.
El Atomium: un icono futurista
Tras una semana recorriendo el sur de Países Bajos, pusimos rumbo al icónico Atomium, una gigantesca estructura metálica que parece sacada de una película de ciencia ficción. Pudimos aparcar prácticamente delante y, al tenerlo frente a nosotros, nos impresionó aún más su tamaño.
El sol de media mañana no ayudó a las fotos, pero aun así disfrutamos del paseo por los alrededores antes de dirigirnos al centro de Bruselas.
Nuestro alojamiento en Bruselas
Para nuestra noche en la ciudad elegimos el Sleep Well Youth Hostel, en una habitación dúplex perfecta para familias y a solo diez minutos caminando del centro histórico. Aparcamos en un parking cubierto justo delante y nos movimos a pie por las calles peatonales.
Como ya era mediodía y hacía bastante calor, fuimos al centro a comer en un restaurante sin gluten y aprovechamos para tener un primer contacto con la espectacular Grand Place y probar nuestros primeros gofres belgas.
Galerías Reales Saint Hubert
De camino al hotel descubrimos las elegantes Galerías Reales Saint Hubert, un pasaje cubierto lleno de historia, estética y chocolaterías legendarias. Un lugar refinado que refleja a la perfección el espíritu de Bruselas.
Excursión de tarde por Bruselas
Ya descansados, comenzamos nuestra ruta de tarde visitando la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, una joya gótica que recuerda a Notre Dame de París. Llegamos cinco minutos antes de cerrar, pero pudimos entrar y admirar su interior.
Después caminamos hacia el Mont des Arts, uno de los lugares más bonitos y fotogénicos de la ciudad. Sus jardines cuidados y su mirador ofrecen una vista espectacular hacia la torre del Ayuntamiento.
Manneken Pis y el encanto del centro
Descendimos hacia la zona peatonal para visitar el famoso Manneken Pis, la pequeña estatua de bronce que atrae a cientos de turistas. Como buenos viajeros, hicimos nuestra foto familiar antes de seguir caminando entre aromas de gofres y chocolate.
Regresamos a la Grand Place, que por la tarde es aún más impresionante. Un museo al aire libre que te envuelve a 360 grados.
Cena, patatas fritas y Jeanneke Pis
Después de cenar junto a la Grand Place, seguimos paseando ya de noche. Probamos las famosas patatas fritas de Tabora, crujientes y deliciosas, y buscamos a Jeanneke Pis, la versión femenina del Manneken. Está escondida en un callejón y protegida tras una reja: para nosotros, la mayor decepción de Bruselas.
Día 2: El Barrio Europeo
Tras desayunar, nos dirigimos al Barrio Europeo, donde se toman decisiones que afectan a millones de ciudadanos. Aparcar fue complicado, pero finalmente llegamos a la Plaza de Luxemburgo y visitamos el Punto de Información, donde nos regalaron banderas europeas.
Visitamos el Parlamentarium, con exposiciones interactivas y un mapa gigante de Europa que encantó a los niños, y después el Hemiciclo del Parlamento Europeo, la sala donde se celebran las sesiones plenarias.
Despedida de Bruselas
Antes de irnos, hicimos una parada en Maison Antoine para probar sus famosas patatas fritas. Después pusimos rumbo al Aeropuerto de Zaventem con la sensación de haber hecho una primera toma de contacto muy completa.
Volveremos para recorrer Bélgica a fondo: Brujas, Gante, Amberes y Malinas nos esperan.
Info práctica · Bruselas (Bélgica)
- Ubicación: Capital de Bélgica y corazón institucional de la Unión Europea
- Acceso: Aeropuerto de Bruselas‑Zaventem (BRU) a 20 min del centro; excelente red de trenes y metro
- Ideal para: Escapadas urbanas, cultura europea, gastronomía y paseos tranquilos
- Duración recomendada: 2–3 días para una visita completa; 1 día para lo esencial
- Plan destacado: Grand Place, barrios de Sablon y Marolles, parques amplios y cafés acogedores
- Especial: Mezcla multicultural, arquitectura variada y ambiente europeo muy característico
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