VENECIA (2018)


Venecia (2018)

La ciudad más esperada del viaje… y nuestra segunda vez entre canales

La excursión más larga, pero también la más importante

De todas las excursiones del viaje, Venecia era la más especial. La más lejana, la más intensa y, sin duda, la más esperada. Ya habíamos estado en 2012 durante el crucero por las islas griegas, pero aquella visita fue breve. Esta vez queríamos vivirla de verdad, caminarla, navegarla y sentirla con los niños.

Aparcamos el coche en un parking de las afueras y, mochila al hombro, nos dispusimos a descubrir Venecia a pie y en barco, como debe hacerse. Porque Venecia no se visita: se recorre. Y se vive.

El Gran Canal · La mejor forma de empezar

Igual que en 2012, decidimos comenzar la visita tomando un vaporetto por el Gran Canal. Es la manera más auténtica de entrar en Venecia: viendo palacios, puentes y fachadas asomarse al agua como si flotaran.

El trayecto hasta Rialto fue una delicia. Los niños miraban a ambos lados sin saber dónde fijarse, y nosotros disfrutábamos de ese paisaje único que solo Venecia puede ofrecer.

Antes de continuar hacia la Piazza San Marco, hicimos una parada larga en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: el Puente de Rialto. Sus vistas al Gran Canal son simplemente únicas, con góndolas, vaporettos y pequeñas embarcaciones cruzando sin descanso bajo sus arcos. Fue, sin duda, el rincón donde más tiempo pasamos haciendo fotos: cada ángulo parecía una postal, cada reflejo en el agua cambiaba el paisaje y cada minuto ofrecía una escena distinta. Rialto tiene algo especial, una mezcla de historia, movimiento y belleza que te atrapa sin darte cuenta.

Piazza San Marco · El corazón de Venecia

Desde Rialto caminamos hasta la Piazza San Marco, uno de los lugares más emblemáticos del mundo. Allí hicimos multitud de fotos: la basílica, el campanile, los arcos, las columnas… todo parecía sacado de una postal.

Después nos acercamos al Puente de los Suspiros, otro de los iconos venecianos. Verlo desde el canal, con las góndolas pasando por debajo, fue uno de esos momentos que se quedan grabados.

Perdernos por Venecia · La mejor manera de conocerla

Tras visitar los imprescindibles, decidimos caminar sin rumbo fijo. Y así es como realmente se descubre Venecia: callejones estrechos, puentes pequeños, fachadas antiguas, ropa tendida, gondoleros cantando y góndolas pasando cada minuto.

Fue un paseo sin mapa, sin prisa y sin plan, dejándonos llevar por la magia de la ciudad. Y aunque vimos góndolas por todas partes, esta vez no subimos. Me quedé con las ganas, así que ya sabemos que habrá una tercera visita a Venecia en el futuro.

La vuelta en vaporetto · Un descanso merecido

Después de horas caminando, los niños estaban agotados, así que para regresar al punto de partida volvimos a tomar el vaporetto. Fue un final perfecto: Venecia desde el agua, con la luz de la tarde reflejándose en los canales.

Cerramos así una excursión larga, intensa y absolutamente inolvidable. Venecia volvió a conquistarnos, igual que en 2012, pero esta vez con los cuatro juntos.

Venecia 2018 — Una ciudad eterna que siempre nos hace volver.

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