Nuestro crucero a bordo del Costa Fortuna llegó a su fin en Las Palmas de Gran Canaria, pero todavía nos quedaba un día entero para disfrutar de la isla antes de volver a casa. Desembarcamos temprano, con esa mezcla de nostalgia y emoción que siempre acompaña el último día de un viaje tan especial.
Desde el puerto tomamos un autobús hasta el aeropuerto, un trayecto cómodo y rápido. Allí recogimos un coche de alquiler, ideal para aprovechar al máximo las horas que nos quedaban en Gran Canaria.
Segunda visita a las Dunas de Maspalomas
Nuestra primera parada fue un lugar que nunca decepciona: las Dunas de Maspalomas. Ya habíamos estado aquí en un viaje anterior, cuando pudimos caminar libremente entre las montañas de arena y sentir ese paisaje tan especial bajo los pies. Volver ahora nos hacía mucha ilusión, porque es uno de esos rincones que se quedan grabados para siempre.
Sin embargo, esta vez la experiencia fue diferente. Debido a los cambios normativos recientes, el acceso a las dunas está mucho más restringido y ya no es posible caminar por ellas como antes. Nos quedamos con las ganas de repetir aquella sensación de avanzar por el desierto junto al mar, pero aun así disfrutamos muchísimo del entorno.
Desde los miradores y los senderos permitidos, el paisaje sigue siendo impresionante: montañas de arena dorada que parecen moverse con el viento, el océano al fondo rompiendo con suavidad y el Faro de Maspalomas vigilando el horizonte como un guardián eterno. Aunque no pudimos adentrarnos en las dunas, volver a contemplarlas nos recordó por qué este lugar es tan mágico y por qué siempre deja esa sensación de libertad que solo él sabe dar.
Minigolf Taidia: diversión junto a las dunas
Después de la caminata por las dunas, tocaba un plan relajado y divertido. Muy cerca de allí se encuentra el Minigolf Taidia, un pequeño campo de minigolf perfecto para pasar un buen rato en familia.
Jugamos una partida entre risas, piques sanos y ese espíritu de vacaciones que hace que todo se disfrute más.
Tarde en Holidayworld Maspalomas
Para cerrar el día, nos acercamos a Holidayworld Maspalomas, un clásico del ocio familiar en el sur de la isla. Allí pasamos la tarde entre atracciones, juegos, música y un ambiente animado que encantó a grandes y pequeños.
Fue la manera perfecta de despedirnos de Gran Canaria: con alegría, energía y un toque de parque de atracciones que siempre deja buen sabor de boca.
Un final perfecto para un viaje inolvidable
Al caer la tarde, regresamos al aeropuerto para preparar el vuelo de vuelta. Gran Canaria nos regaló un último día lleno de contrastes: dunas, diversión, relax y esa luz cálida que siempre invita a volver.
Así cerramos nuestro viaje en el Costa Fortuna, un itinerario que nos llevó por algunas de las islas más bonitas del Atlántico y que recordaremos siempre con una sonrisa.




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