La siguiente parada era en la famosa Mykonos, conocida en el mundo entero por sus playas y fiestas con ambiente de todo tipo. Pero Mykonos no es sólo eso, y nosotros pudimos disfrutar de una visión turística muy recomendable y distinta lo mundialmente conocido.
Mykonos 2012
Mucho más que fiesta y playas
La Mykonos menos conocida
Una isla famosa que nos sorprendió
La siguiente parada del crucero era la famosa Mykonos, conocida en todo el mundo por sus playas, su ambiente festivo y su vida nocturna. Pero Mykonos es mucho más que eso, y nosotros tuvimos la suerte de descubrir una versión mucho más tranquila, auténtica y turística, muy distinta a la imagen que suele aparecer en los folletos.
Teníamos todo el día para visitar la isla, pero amaneció lluvioso. Decidimos esperar a media mañana, cuando las nubes empezaron a abrirse. Fue un acierto total: muchos pasajeros que habían salido temprano volvieron empapados, mientras que nosotros disfrutamos de la isla con un clima mucho más amable.
Primeros pasos en Mykonos
Del barco al corazón de la isla
El barco ofrecía un autobús lanzadera por un precio simbólico, y en apenas cinco minutos estábamos en pleno centro de Mykonos.
La primera impresión fue inevitable: es muy comparable a Santorini en estilo y colores, con sus casas blancas y detalles azules, pero con una diferencia clara: mientras Santorini se eleva sobre acantilados, Mykonos vive a nivel del mar, lo que le da un encanto completamente distinto.
Calles blancas y puertas de colores
Una ciudad impecable
Lo que más nos sorprendió fue lo cuidada y limpia que estaba la ciudad. Todas las calles empedradas perfectamente pintadas de blanco, las casas impecables y las puertas y ventanas en mil colores distintos: azul, rojo, verde, amarillo… Un contraste precioso que hacía que cada rincón pareciera preparado para una fotografía.
Pasear por sus calles era una delicia. Entrábamos en tiendas llenas de productos locales, artesanía y recuerdos muy originales, cada una con su propio estilo y personalidad. Mykonos tiene ese toque elegante y bohemio que la hace única.
Little Venice y los molinos
Postales del mar Egeo
Uno de los lugares más especiales fue la famosa Little Venice, una pequeña zona junto al mar donde las casas y bares están literalmente construidos sobre el agua, como una versión griega y luminosa de Venecia.
Muy cerca se encuentran los icónicos molinos de viento, símbolo de la isla, con unas vistas espectaculares al mar Egeo. Es uno de esos rincones donde apetece parar, respirar hondo y simplemente mirar.
Un final junto al mar
Barcas de pescadores y algo fresco
Nos dejamos llevar por la ciudad, caminando sin rumbo, disfrutando de cada callejuela, de cada esquina blanca y azul, de cada pequeño detalle. Finalmente, terminamos tomando algo fresco en lo que podría considerarse su pequeño puerto marítimo, rodeado de barcas de pescadores que le daban un toque auténtico y encantador.
Mykonos nos sorprendió muchísimo. No fue la isla de fiesta que muchos imaginan, sino un lugar precioso, cuidado y lleno de rincones mágicos.

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