Rodas 2012
Una ciudad medieval frente al mar
La parada más oriental
Entre leyendas y historia
Rodas era la parada más oriental del viaje, la penúltima del crucero y una de las más cargadas de historia. Es imposible llegar a la isla sin recordar al mítico Coloso de Rodas, aquel imponente monumento que, aunque ya no existe, sigue formando parte de la identidad de la ciudad y de su pasado glorioso como puerto estratégico del Mediterráneo.
Como solo disponíamos de la mañana para visitarla, decidimos recorrerla por libre y a pie, acompañados de nuestros amigos. El crucero nos dejó prácticamente en el centro, así que fue muy fácil empezar a explorar sin prisas.
Tras la playa, la muralla
Accediendo a la ciudad medieval
La primera sorpresa llegó nada más acercarnos a la ciudad: justo detrás de la playa, a escasos metros del mar, se alza la enorme muralla medieval que envuelve todo el casco histórico. Cruzar su pórtico de entrada es como viajar varios siglos atrás.
Una vez dentro, Rodas se transforma en una auténtica ciudad medieval, con calles empedradas, murallas imponentes y edificios que parecen congelados en el tiempo. Es fácil imaginar cómo debió de ser la vida aquí hace siglos, especialmente por su ubicación estratégica en el mapa, que la convirtió en un punto clave para comerciantes, guerreros y navegantes.
Corazón medieval de Rodas
Plazas, iglesias y caballeros
El pórtico nos llevó directamente a las ruinas de la Iglesia de Santa María de la Anunciación, un rincón lleno de historia. Desde allí caminamos hasta la Plaza de Hipócrates, el corazón de la ciudad medieval, siempre animada y rodeada de edificios históricos.
Continuamos hacia la famosa Calle de los Caballeros, una de las más emblemáticas de Rodas, y llegamos al Museo Arqueológico, ubicado en el antiguo Hospital de los Caballeros, otro lugar cargado de pasado.
Mandraki, el viejo puerto
Donde estuvo el Coloso
Desde allí salimos por otro pórtico que nos llevó al Mandraki, el viejo puerto de Rodas, donde según la tradición se encontraba el Coloso. Allí hicimos la foto de rigor, intentando imitar la postura del legendario monumento que daba la bienvenida a los barcos hace más de dos mil años.
Puerta de la Marina
Entrada al Castillo de los Caballeros
Volvimos a entrar en la ciudad amurallada por la espectacular Puerta de la Marina, flanqueada por dos torres y decorada con la flor de Lis. Es, sin duda, una de las entradas más impresionantes, y conduce directamente al Castillo de los Caballeros de San Juan, situado en la parte más alta de la ciudad medieval.
Descenso por el barrio musulmán
Últimos pasos por Rodas
Desde allí comenzamos el descenso, pasando por la Mezquita de Solimán, situada en pleno barrio musulmán, un contraste arquitectónico que muestra la mezcla de culturas que ha marcado la historia de Rodas.
Finalmente, regresamos a la plaza central y desde allí volvimos al barco, con la sensación de haber recorrido una ciudad llena de historia, belleza y rincones sorprendentes.
Rodas fue una visita breve, pero intensa y fascinante. Una ciudad medieval frente al mar que deja huella.

0 Comentarios