Friburgo de Brisgovia 2024
Una breve pero intensa visita a la puerta de la Selva Negra
Una parada rápida tras un día largo
Friburgo de Brisgovia es conocida mundialmente por ser la puerta de entrada a la Selva Negra, y en nuestro plan inicial debía ser la excursión tranquila de tarde del domingo. Pero el día en Steinwasen Park se alargó más de lo previsto y, sumado al cansancio de los pequeños, nuestra visita terminó convirtiéndose en una estancia breve —algo más de una hora— que aun así nos permitió captar la esencia de esta magnífica ciudad medieval.
La Catedral: el corazón de Friburgo
Aparcamos en un parking cubierto muy cercano a la Plaza de la Catedral, y en apenas cinco minutos caminando ya estábamos frente a la imponente Catedral de Friburgo, con su característico tono rojizo y su altísima torre que domina todo el casco antiguo. Llegamos justo a tiempo para entrar y admirar sus vidrieras coloridas, que llenan el interior de luz y detalles.
En el exterior, la plaza era espectacular, con la Catedral como protagonista absoluta. Sin embargo, estaba repleta de gente: en un escenario improvisado estaban celebrando un concierto, lo que nos impidió rodear la plaza con calma. Aun así, el ambiente era vibrante y muy auténtico.
Tranvías, canales y un casco antiguo lleno de vida
Mientras nos dirigíamos hacia la Plaza del Ayuntamiento, dos detalles nos sorprendieron especialmente: la presencia constante de tranvías, que circulan por todas partes y prácticamente sin coches en el centro histórico, y los pequeños canales de agua que recorren muchas calles, los famosos Bächle, un símbolo de Friburgo que aporta frescor y un encanto muy particular.
Estos elementos, combinados con las fachadas medievales y el ambiente animado, hacen que Friburgo tenga una personalidad única y muy especial.
Martinstor: la postal medieval
Para completar nuestra breve visita, nos acercamos a la Martinstor, la torre medieval que antiguamente servía como puerta de entrada a la ciudad. Es uno de los iconos más fotografiados de Friburgo y una parada imprescindible para hacerse una idea global de su historia y su arquitectura.
Tras este paseo rápido pero muy completo por el centro de Friburgo, regresamos al camping para descansar. Al día siguiente nos esperaba el gran momento del viaje: el primer día en Europa Park, marcado en rojo en el calendario desde hacía meses.




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