El segundo día, mañana del domingo, lo planeamos para visitar Ainsa, en la comarca del Sobrarbe, un pueblo medieval muy bien conservado.
De allí directamente a comer en un restaurante de la Plaza Mayor, que para nuestra sorpresa era apto para celiacos, y donde comimos un menú exquisito, típico de la zona y muy bien elaborado.Cerler 2015
Un fin de semana de nieve, primeras veces y amistad
Una escapada inesperadamente perfecta
Campo, Benasque y un plan que fue creciendo
A través de la página de Subastasdeocio conseguimos una muy buena oferta para el Hotel Los Nogales, en la localidad de Campo, en pleno Pirineo Aragonés oriental. Dos noches en alojamiento y desayuno y un plan sencillo: visitar Cerler, Benasque y los pueblos de los alrededores.
A última hora se nos unieron nuestros amigos de Pinseque, algo que hizo que la escapada fuera todavía mejor, sobre todo para los dos niños, que disfrutaron el doble compartiendo aventuras.
Viernes
Llegada tranquila a Campo
Llegamos por la tarde-noche después de algo más de dos horas de coche. Campo, situado a unos 45 minutos de Cerler, nos recibió con calma y un hotel pequeño, acogedor y con una habitación amplia. Cenamos los bocadillos que llevábamos preparados y esperamos la llegada de nuestros amigos. Cuando ya estuvimos todos, tocó descansar para madrugar al día siguiente.
Sábado
Cerler — Nieve, sorpresas y primeras bajadas
Después de desayunar en el hotel nos dirigimos hacia Cerler. La carretera hasta Benasque fue la primera sorpresa: un tramo largo, lento y lleno de curvas que alargó el trayecto hasta los 45 minutos.
Nada más llegar a Cota 1500 empezó a caer una fuerte nevada. Preguntamos por la zona infantil Skity Area, situada en la Cota 1900 (Ampriu), y subimos en coche por una carretera bien conservada. Pero al llegar arriba nos recibió un temporal de nieve y ventisca que nos hizo reconsiderar el plan y bajar de nuevo a Cota 1500.
Allí, tras jugar un rato con la nieve, llegó el giro inesperado: los dos pequeños nos dijeron que querían esquiar, a pesar de que ninguno lo había probado nunca. Así que sin pensarlo demasiado les alquilamos el equipo completo. Parecían dos pequeños astronautas listos para su primera misión.
Encontramos una pista verde corta, con poca pendiente y una cinta de subida muy accesible. Al ser la cota más baja, casi no había gente, lo que nos permitió estar tranquilos y centrados en ellos.
La mañana fue inolvidable. El tiempo mejoró, salió el sol y los niños aprendieron a una velocidad increíble. Caídas, risas, resbalones y, al final, bajadas solos que nos llenaron de orgullo. Tuvimos la ayuda de varios monitores y trabajadores que nos dieron consejos muy útiles.
Tras varias horas sin parar, hicimos una breve pausa para desayunar y luego fuimos a comer a un restaurante en pistas. A la vuelta jugamos un poco más con la nieve y devolvimos el material después de un día increíble.
Antes de regresar a Campo dimos un pequeño paseo por Benasque, disfrutando del ambiente del pueblo.
Sábado noche
Cansancio feliz
Ya en Campo descansamos un rato y terminamos el día cenando en el bar del pueblo, con esa sensación de cansancio agradable que solo dejan los días de nieve.
Domingo
Aínsa — Un cierre medieval para un fin de semana perfecto
El domingo lo reservamos para visitar Aínsa, una villa medieval preciosa que merece su propia entrada FT Premium. Fue el broche perfecto para un fin de semana redondo en el Pirineo Aragonés.
Cerler 2015 — Un fin de semana de nieve, amistad y primeras veces que nunca olvidaremos.








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