AINSA (2015)


AĆ­nsa 2015

Un paseo medieval entre murallas, miradores y sol de invierno

Un domingo diferente

La magia medieval del Sobrarbe

El segundo dƭa de nuestra escapada, la maƱana del domingo, la reservamos para visitar Aƭnsa, en la comarca del Sobrarbe. Un pueblo medieval muy bien conservado, lleno de historia, miradores y rincones que parecen detenidos en el tiempo.

El Castillo de AĆ­nsa

Murallas, vistas y un horizonte pirenaico

Nada mƔs aparcar nos encontramos con el Castillo Medieval, una gran esplanada que permite subir a sus murallas. Desde allƭ disfrutamos de unas vistas preciosas del casco antiguo, del valle y de las montaƱas nevadas que rodean Aƭnsa. Un mirador natural que impresiona desde el primer momento.

La Plaza Mayor

Arcos, piedra y vida

Desde el castillo cruzamos unos jardines y llegamos a la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento y una hilera de restaurantes bajo los arcos que rodean la plaza. Un lugar lleno de encanto, perfecto para pasear sin prisa y disfrutar del ambiente medieval.

Calles que cuentan historias

Piedra, silencio y esencia medieval

Lo mÔs bonito de Aínsa es simplemente caminar por sus calles empedradas y respirar el aire medieval que desprende cada rincón. Casas de piedra, puertas antiguas, balcones de madera y un silencio que invita a imaginar cómo sería la vida allí hace siglos.

TambiƩn destacan sus miradores, tanto hacia el rƭo como hacia las montaƱas nevadas del Pirineo, que regalan postales naturales en cada esquina.

Iglesia de Santa MarĆ­a

Un patio para descansar y jugar

Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentra la Iglesia de Santa María, con su campanario y un patio amplio donde aprovechamos para descansar mientras los niños jugaban con una pelota. Un rincón tranquilo y perfecto para hacer una pausa.

Pinchos, sol y buena compaƱƭa

Sabores del Sobrarbe

Terminamos la visita sentÔndonos en una terraza a tomar unos pinchos muy originales, disfrutando del sol mientras los niños seguían jugando juntos. Después fuimos a comer a un restaurante de la Plaza Mayor que, para nuestra sorpresa, era apto para celíacos. El menú, típico de la zona, estaba exquisitamente elaborado.

Despedida

Un fin de semana para recordar

Tras la comida nos despedimos de nuestros amigos con un “hasta pronto”, con la sensación de haber vivido un fin de semana que nunca olvidaremos. No solo por la belleza de AĆ­nsa, sino porque el dĆ­a anterior nuestros hijos esquiaron por primera vez. Un recuerdo que quedarĆ” para siempre.

AĆ­nsa 2015 — Historia, sol y un final perfecto para un fin de semana inolvidable.

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