PUEBLOCHICO Y PARQUE TAORO (2007)


PuebloChico & Parque Taoro

Tenerife 2007 – Miniaturas, jardines y una despedida tranquila

INTRODUCCIÓN

Un último día para saborear la isla con calma

Tras una semana llena de excursiones, volcanes, playas y aventuras, llegó nuestro último día de ruta en Tenerife. Nuestros amigos decidieron descansar en el hotel, pero nosotros aún teníamos ganas de una última salida tranquila, una despedida suave antes de cerrar un viaje inolvidable.

Playa Jardín

Volver al origen

Antes de empezar la ruta, volvimos a Playa Jardín, ese lugar que habíamos pisado por primera vez al llegar a la isla. Su arena volcánica negra, el sonido del Atlántico rompiendo con fuerza y el ambiente relajado nos regalaron un momento de calma. Fue como cerrar un círculo: un último paseo, unas fotos más y unos minutos frente al mar para recordar todo lo vivido.

PuebloChico

Canarias en miniatura, un museo al aire libre lleno de detalles

Nuestra siguiente parada fue PuebloChico, un museo al aire libre que reproduce en miniatura los lugares más emblemáticos de las Islas Canarias. Es un sitio sorprendente, muy bien cuidado, donde cada maqueta está llena de detalles: volcanes, iglesias, pueblos, puertos y paisajes recreados con una precisión increíble.

Caminar por allí es como recorrer Canarias en una hora, sintiéndote gigante entre edificios diminutos, carreteras minúsculas y escenas cotidianas reproducidas con mimo. Un lugar divertido, curioso y perfecto para sacar fotos diferentes.

Parque Taoro

Jardines, miradores y cascadas para cerrar el viaje

Para terminar el día —y prácticamente el viaje— nos dirigimos al Parque Taoro, uno de los pulmones verdes de Puerto de la Cruz. El parque es un remanso de paz: caminos rodeados de vegetación, miradores con vistas a la ciudad y al mar, bancos escondidos entre árboles y, sobre todo, sus cascadas, que crean un ambiente fresco y relajante.

Allí hicimos algunas de las fotos más bonitas del viaje. El sonido del agua, la tranquilidad del entorno y la luz suave de la tarde hicieron que fuera el cierre perfecto para una semana intensa.

Tenerife 2007 fue una semana completa, variada y llena de recuerdos: excursiones diarias, playas volcánicas, naturaleza salvaje, pueblos con encanto, parques temáticos, acantilados gigantes y un Teide que nos dejó sin palabras. Un viaje redondo que marcó nuestro verano y que siempre recordaremos con cariño.

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