Messina 2006
Monte Etna y Taormina: primera gran excursión del crucero
Comienza la aventura en Sicilia
Nuestra primera escala del crucero fue en la isla italiana de Sicilia, atracando en la ciudad de Messina. Para inaugurar el viaje habíamos preparado una excursión muy completa combinando dos lugares fascinantes: el Monte Etna y la preciosa Taormina.
Era también nuestro primer día como responsables de un grupo de más de 50 personas. Los nervios fueron intensos hasta que, al bajar del barco, vimos nuestro autobús esperándonos. Todo salió perfecto, y así sería en todas las escalas.
Monte Etna: un paisaje de otro planeta
El trayecto hacia el Monte Etna duró aproximadamente una hora, ascendiendo por carreteras serpenteantes hacia el corazón volcánico de Sicilia. El Etna, el volcán más activo de Europa, nos recibió con un paisaje completamente negro, silencioso y casi lunar.
Caminamos entre cráteres antiguos acompañados de fuertes rachas de viento. No tuvimos tiempo de subir al funicular por lo ajustado del horario, pero aun así la visita fue espectacular. Estar allí, rodeados de un paisaje tan poderoso, fue una experiencia inolvidable.
Taormina: un balcón al Mediterráneo
De regreso hacia la costa hicimos una parada en Taormina, una de las ciudades más bonitas de Sicilia. Nada más bajar del autobús nos encontramos con unas vistas increíbles del Mar Mediterráneo en un azul turquesa perfecto y del Etna al fondo.
Entramos por la Puerta de Messina y recorrimos el Corso Umberto, lleno de tiendas, balcones floridos y rincones con muchísimo encanto. La Piazza IX Aprile nos regaló uno de los miradores más bonitos del viaje.
Al final del Corso Umberto se encuentra el Teatro Greco-Romano. No entramos, pero pudimos contemplarlo desde el exterior, con su estructura clásica y su ubicación privilegiada frente al mar.
Para comer nos sentamos en una terraza típica italiana y terminamos con un helado enorme en una de las heladerías más famosas de la ciudad. Sicilia en estado puro.
Messina y su reloj astronómico
Antes de regresar al barco aún tuvimos unos minutos para visitar la Catedral de Messina, situada junto al puerto. Su torre alberga un reloj astronómico único, decorado con los signos del Zodíaco y figuras mecánicas que se mueven cada día al mediodía.
Messina nos regaló un día completísimo: volcán, mar, historia, gastronomía y paisajes inolvidables. Fue la mejor manera de empezar las excursiones del crucero y de confirmar que organizar un grupo tan grande había valido totalmente la pena.

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