Nuestra escala matutina en Arrecife, la capital de Lanzarote, fue una de esas experiencias que combinan aventura, tranquilidad y libertad. En lugar de hacer una excursión organizada, decidimos reservar unas bicicletas para recorrer la ciudad a nuestro ritmo, disfrutando del clima suave y del ambiente marinero que caracteriza a esta parte de la isla.
Nada más bajar del barco, el puerto ya transmite esa sensación de calma tan típica de Lanzarote: casas blancas, mar en calma y un paseo marítimo que invita a pedalear sin prisa.
Recogida de las bicicletas y comienzo de la ruta
Reservamos las bicis con antelación, así que solo tuvimos que acercarnos al punto de recogida, muy cerca del puerto. En pocos minutos ya estábamos listos para empezar nuestra pequeña aventura.
La sensación de recorrer Arrecife en bicicleta es fantástica: no hay grandes cuestas, el tráfico es tranquilo y la ciudad está pensada para moverse de forma cómoda y segura.
Paseo marítimo y Charco de San Ginés
Nuestra primera parada fue el paseo marítimo, un recorrido precioso junto al mar que nos llevó directamente al Charco de San Ginés, uno de los rincones más bonitos de Arrecife.
Este pequeño puerto interior, rodeado de casas blancas y barquitas de colores, tiene un encanto especial. Aparcamos las bicis un momento para caminar por sus callecitas y disfrutar del ambiente local.
Castillo de San Gabriel y Puente de las Bolas
Continuamos pedaleando hacia el Castillo de San Gabriel, una fortaleza situada en un islote al que se accede por el famoso Puente de las Bolas. La vista desde allí es preciosa: mar turquesa, el casco antiguo de Arrecife y el horizonte volcánico de Lanzarote.
Es una parada imprescindible y muy fácil de visitar en bici.
Islote de Fermina: arquitectura y mar
Desde allí continuamos hacia el Islote de Fermina, un espacio moderno y muy cuidado que combina arquitectura blanca, piscinas naturales y unas vistas preciosas al mar. Es un lugar perfecto para pasear, hacer fotos y disfrutar del ambiente tranquilo de Arrecife.
La mezcla de diseño, mar y calma lo convierte en una parada muy especial dentro de la ruta.
Un baño perfecto en la Playa de La Concha
Para terminar la mañana, pedaleamos hasta la Playa de La Concha, una playa tranquila, de aguas claras y ambiente local. Después de la ruta en bici, un baño allí fue simplemente perfecto: refrescante, relajante y con unas vistas preciosas.
Fue el cierre ideal para una excursión sencilla pero llena de momentos bonitos.
Una mañana perfecta en Arrecife
Después de un par de horas pedaleando, explorando y disfrutando del paisaje, regresamos al puerto para devolver las bicicletas y volver al barco. Fue una excursión sencilla, económica y perfecta para una escala corta.
Arrecife nos dejó una sensación muy bonita: una ciudad tranquila, luminosa y con rincones llenos de encanto. Sin duda, una forma ideal de descubrir Lanzarote por segunda vez, ya que en la primera ya habiamos visitado los lugares más turísticos de la isla, como el Parque Nacional de Timanfaya, la Cueva de los Verdes o el Mirador del Río.

0 Comentarios