COSTA FORTUNA (2026)

Costa Fortuna

Un viaje por las Islas Canarias y Madeira desde Las Palmas

Nuestro viaje comenzó tomando un vuelo de Vueling desde Barcelona hasta el Aeropuerto de Gran Canaria. Un trayecto cómodo y perfecto para empezar la aventura con energía. Desde allí nos dirigimos al puerto de Las Palmas de Gran Canaria, donde nos esperaba el Costa Fortuna, imponente, brillante y con ese aire clásico que lo hace reconocible desde lejos.

Subir al barco siempre tiene algo mágico: el ambiente, la música, las primeras vistas desde cubierta… y esa sensación de que una semana entera de descubrimientos está a punto de empezar. Pero el Costa Fortuna tiene además un punto especial: es un barco grande, elegante, con zonas temáticas inspiradas en ciudades italianas, salones enormes, escaleras doradas y una cubierta que invita a quedarse mirando el mar durante horas.

Nada más embarcar, se nota la vida del barco: el bullicio del atrio, el sonido de las maletas rodando, los camareros saludando, el olor a comida recién hecha y ese momento en el que te entregan la tarjeta de la cabina y sabes que, a partir de ahí, tu casa será el mar.
Explorar los primeros pasillos, encontrar la habitación, asomarse al balcón (si lo hay) y salir a cubierta para ver el puerto desde arriba… es un ritual que nunca cansa.

El Costa Fortuna estaba listo para zarpar, y nosotros también.

Primera escala: La Palma, la isla bonita

Nuestra primera parada fue Santa Cruz de La Palma, una ciudad tranquila y colorida. Aquí alquilamos un coche para explorar la zona afectada por la erupción del volcán Tajogaite.

Visitamos el Mirador de Tajuya, el Mirador Oficial del Tajogaite y el Centro de Interpretación de los Caños de Fuego, donde recorrimos las pasarelas sobre la colada volcánica. Una escala emocionante y llena de historia reciente.

Madeira: naturaleza, acantilados y mar

En Funchal alquilamos coche para recorrer algunos de los lugares más espectaculares de la isla: el Cabo Girão con su skywalk de cristal, el teleférico hacia Fajã dos Padres y la Praia Formosa, donde caminamos por el túnel costero hasta las piscinas naturales de Doca do Cavacas.

Madeira nos regaló paisajes verdes, acantilados infinitos y una tranquilidad maravillosa.

Santa Cruz de Tenerife: rumbo al norte

En Tenerife aprovechamos la escala para visitar Loro Parque. Alquilamos un coche en el puerto y en menos de una hora estábamos en Puerto de la Cruz disfrutando de Orca Ocean, Planet Penguin, Katandra Treetops y AquaViva.

Una visita perfecta para familias, muy bien organizada y llena de momentos especiales.

Lanzarote: Arrecife en bicicleta

En Arrecife cambiamos el coche por algo más divertido: bicicletas. Recorrimos la ciudad a nuestro ritmo visitando el Charco de San Ginés, el Castillo de San Gabriel, el Islote de Fermina y terminamos con un baño en la Playa de La Concha.

Una mañana tranquila, luminosa y muy auténtica.

La Gomera: una escala inesperada y encantadora

Originalmente esta escala iba a ser Agadir, pero finalmente recalamos en San Sebastián de La Gomera, y fue una sorpresa maravillosa. Paseamos por su centro histórico, la Torre del Conde, la Iglesia de la Asunción y el paseo marítimo.

Una escala sencilla pero con muchísimo encanto.

Regreso a Las Palmas de Gran Canaria

Tras una semana de islas, miradores, volcanes, playas y ciudades llenas de vida, el Costa Fortuna regresó a Las Palmas de Gran Canaria. Desembarcamos con la sensación de haber vivido un viaje completo, variado y lleno de momentos inolvidables.

Un itinerario perfecto para descubrir lo mejor de Canarias y Madeira, combinando naturaleza, cultura, historia y mar.

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