MSC Seaview
Crucero Mediterráneo – 12 de julio de 2025
El 12 de julio de 2025 embarcamos en el MSC Seaview desde Barcelona, listos para vivir una semana de verano recorriendo algunos de los destinos más icónicos del Mediterráneo. El ambiente en la terminal ya anunciaba lo que venía: familias ilusionadas, maletas llenas de bañadores y cámaras, y esa emoción única de cuando un crucero está a punto de zarpar.
El Seaview, con su diseño abierto al mar, sus terrazas infinitas y su estilo moderno, se convirtió en nuestro hogar flotante durante los siguientes días.
Cannes: glamour en la Costa Azul
La primera escala del itinerario fue Cannes, en plena Costa Azul francesa. Aquí todo respira elegancia: el paseo marítimo, las playas privadas, los hoteles históricos y el famoso Palacio del Festival.
Caminamos por La Croisette, disfrutamos del ambiente veraniego y nos dejamos llevar por ese aire chic tan característico del sur de Francia.
Génova y Portofino: esencia italiana
El barco continuó hacia Génova, una ciudad portuaria llena de historia y callejones estrechos. Desde aquí visitamos la zona de Portofino, uno de los pueblos más bonitos de Italia, con sus casas de colores, su bahía perfecta y ese ambiente tranquilo que enamora a cualquiera.
Un día lleno de postales perfectas.
La Spezia y Cinque Terre
La siguiente escala fue La Spezia, puerta de entrada a uno de los lugares más mágicos de Italia: Cinque Terre. Pueblos colgados sobre acantilados, fachadas de colores, trenes que atraviesan túneles y miradores que quitan el aliento.
Un día para caminar, fotografiar y disfrutar del Mediterráneo en su versión más pintoresca.
Días de descanso rumbo a Barcelona
Civitavecchia: un día para descansar
Después de la intensa excursión por Cinque Terre, el MSC Seaview llegó a Civitavecchia, el puerto de Roma. Esta vez decidimos no bajar del barco. Roma es una ciudad increíble, pero también agotadora, y ya la habíamos visitado en otras ocasiones.
Aprovechamos para disfrutar del barco casi vacío: piscinas tranquilas, zonas sin gente, cafés sin colas… un lujo inesperado que nos vino genial para recargar energías.
Palma de Mallorca: seguimos a bordo
El barco continuó su ruta hacia Palma de Mallorca, pero nuevamente decidimos no bajar. El calor seguía fuerte y preferimos disfrutar de un día relajado a bordo: piscina, toboganes, juegos, helados y descanso en las hamacas.
A veces, quedarse en el barco es el mejor plan.
Regreso a Barcelona
Finalmente, el MSC Seaview regresó a Barcelona, donde terminó nuestro viaje por el Mediterráneo. Un itinerario precioso, con escalas muy variadas y momentos inolvidables, especialmente en Cannes, Portofino y Cinque Terre.
Aunque no bajamos en Roma ni en Mallorca, esos días de descanso fueron justo lo que necesitábamos para cerrar el viaje con energía y buen humor.


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