ROC DEL QUER (2022)















Roc del Quer (2022)

Un mirador suspendido entre montañas y recuerdos

La última mañana de nuestra aventura

La última mañana de nuestra escapada veraniega por Andorra la reservamos para una combinación de excursiones, empezando por la más imprescindible de todas: el Mirador del Roc del Quer. Ya lo habíamos visitado cinco años atrás, pero entonces un temporal de lluvia nos impidió disfrutarlo como merecía. Esta vez, en cambio, el sol nos acompañó desde el primer momento.

Tras hacer el check-out en el Hotel Màgic Massana, donde habíamos pasado cuatro días espléndidos, pusimos rumbo a Canillo. Esta vez fuimos por los túneles, evitando las curvas de montaña hasta llegar al pueblo.

Un mirador renovado y un día perfecto

Después de las curvas entre Canillo y el parking del mirador, estacionamos en el amplio aparcamiento y caminamos hacia la entrada. Recordábamos perfectamente nuestra visita anterior: barro, lluvia y poca visibilidad. Nada que ver con el día soleado y despejado que nos esperaba en 2022.

El mirador ha cambiado en varios aspectos. Ahora ya no es gratuito: se paga una tasa de 5 € por persona mayor de 6 años. Además, se ofrece una entrada conjunta con el nuevo puente tibetano, aunque nosotros decidimos no hacerlo porque los niños aún eran pequeños y podía imponerles demasiado.

Totems, esculturas y un camino hacia el vacío

De camino al mirador nos encontramos con tres tótems imponentes, además de una figura metálica que simulaba un cuadro tridimensional y un puente con vistas espectaculares. El ambiente estaba lleno de turistas que, como nosotros, habían elegido ese día para disfrutar del lugar.

Antes de llegar a la estructura principal, aprovechamos para hacer las primeras fotos con el mirador al fondo y las montañas verdes de Andorra extendiéndose hasta el horizonte.

La pasarela suspendida

El Mirador Roc del Quer es una pasarela de 20 metros de largo: ocho apoyados en tierra firme y doce suspendidos en el aire, con un pavimento de vidrio transparente que te hace sentir que estás flotando. Las vistas son simplemente espectaculares.

Un cambio de planes inesperado

Tras la visita, teníamos previsto hacer la excursión de 900 metros al Mirador del Toll Bullidor. Pero de camino, un lugar llamado Borda del Pi llamó nuestra atención. Decidimos improvisar y cambiar la ruta.

Fue un acierto total. La Borda del Pi es un chalet turístico exclusivo situado a 1.890 metros de altura, en un entorno privilegiado en el corazón del Valle de Montaup. Un lugar idílico para desconectar, donde los niños corrieron y disfrutaron tanto que no querían marcharse.

El Roc del Quer nos regaló esta vez la experiencia que cinco años atrás la lluvia nos había negado. Un mirador único, un día perfecto y un cierre inolvidable para nuestra aventura por Andorra.

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