Mallos de Riglos (2021)
Gigantes de roca en el corazón del prepirineo
De Loarre a Riglos · Un día de contrastes
Tras la preciosa excursión al Castillo de Loarre, emprendimos el camino hacia la localidad de Riglos para contemplar uno de los paisajes más impresionantes de Aragón: los Mallos de Riglos. Estas enormes paredes verticales, que superan los 300 metros de altura, se alzan sobre las aguas del río Gállego y marcan el límite natural entre los Pirineos y el valle del Ebro.
El trayecto desde Loarre hasta Riglos dura unos 25 minutos por carreteras en muy buen estado. Al llegar, pudimos aparcar sin problemas en cualquiera de los parkings habilitados a la entrada del pueblo. Muy cerca se encuentra la oficina de turismo, donde comienza la ruta circular de cinco kilómetros que rodea los Mallos.
Una visita adaptada al calor y a la familia
En esta ocasión habíamos planificado una excursión rápida y sencilla: acercarnos a los pies de los Mallos y después buscar una panorámica desde la distancia. Con una embarazada y niños pequeños, y siendo pleno julio, no era buena idea realizar el sendero circular bajo un calor asfixiante.
Llegamos a la hora del mediodía, así que antes de nada decidimos comer en el Refugio de Riglos, donde disfrutamos de una buena carne a la brasa. Después nos acercamos caminando hasta la base de los Mallos, pero el calor era tan intenso que apenas pudimos hacer un par de fotos antes de buscar una alternativa más fresca.
Panorámica desde el Centro de Interpretación de Aves
En el propio Riglos nos recomendaron volver por la carretera y desviarnos hacia el Centro de Interpretación de Aves, desde donde se obtienen unas vistas espectaculares. Y no se equivocaban: desde la altura pudimos contemplar los Mallos en todo su esplendor, con su característica forma vertical y su color rojizo brillando bajo el sol.
Fue el lugar perfecto para hacer cientos de fotos y disfrutar de la grandeza de estas formaciones rocosas, tan queridas por escaladores de todo el mundo.
Un lugar al que volver
Tras la visita panorámica, regresamos a Huesca con ganas de disfrutar de la piscina del hotel después de una jornada intensa que había combinado historia, naturaleza y paisajes espectaculares.
Los Mallos de Riglos nos dejaron con muchas cosas pendientes: el sendero circular, el Mirador de los Buitres, la excursión en 4x4 o incluso una visita conjunta con el Real Monasterio de San Juan de la Peña. Sin duda volveremos algún día no muy lejano para completar todo lo que esta zona ofrece.
Mallos de Riglos 2021 — Un paisaje vertical que deja huella.



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