Huesca (2021)
Dos días entre excursiones, piscina y casco histórico
Base perfecta para explorar el entorno
Los dos primeros días de nuestras aventuras por tierras oscenses los dedicamos a alojarnos en el centro histórico de Huesca. Esta ubicación nos permitía combinar tres planes en una misma jornada: excursiones por los alrededores por la mañana, piscina del hotel por la tarde y, a media tarde, un paseo tranquilo para descubrir el casco histórico de la ciudad.
El Hotel Abba Huesca está situado a apenas dos calles del centro, lo que nos permitió hacer todas las visitas a pie, dejando los coches bien aparcados y olvidándonos de desplazamientos innecesarios.
Hotel Abba Huesca · Comodidad en familia
El hotel se convirtió en una base ideal para estos primeros días en la provincia. Sus habitaciones amplias, la modernidad de las instalaciones y, sobre todo, la piscina exterior hicieron las delicias de los niños, que esperaban con ganas el momento de volver de las excursiones para darse un buen baño.
En apenas cinco minutos caminando llegábamos al centro histórico y turístico de Huesca, lo que nos permitió disfrutar de la ciudad sin prisas, a nuestro ritmo, y con la tranquilidad de tener el alojamiento muy cerca.
Parque Miguel Servet · El pulmón verde de Huesca
Nuestra primera visita en la ciudad fue hacia el oeste, para llegar al Parque Miguel Servet, el pulmón verde de Huesca y un lugar perfecto para visitar en familia.
Es un parque tranquilo y acogedor, con amplias zonas de sombra y caminos para pasear. Uno de sus rincones más curiosos es la Casita de Blancanieves, una pequeña construcción de cuento que alberga en su interior una biblioteca. También destacan las zonas de fuentes con chorros, áreas infantiles y una gran variedad de especies arbustivas, algunas originarias de China y Japón.
Del parque al casco histórico
Desde el parque nos dirigimos hacia la zona histórica por la calle comercial Coso Alto, una de las arterias principales de la ciudad, llena de vida, comercios y edificios con encanto.
Catedral de Huesca
Subimos hasta lo alto del cerro donde se encuentra la Catedral de Huesca, un lugar imprescindible para poder decir que se conoce la ciudad. Desde la Plaza de la Catedral, donde también se ubica el Ayuntamiento, se obtiene una magnífica panorámica de su puerta gótica y de la fachada del templo.
Por desgracia, llegamos tarde para poder visitarla por dentro, pero aun así el entorno y la plaza merecieron mucho la pena.
Ambiente y gastronomía en el centro histórico
Las noches las aprovechamos para disfrutar de la gastronomía local entre bares y restaurantes del centro histórico. Tapas, raciones y buen ambiente en las calles peatonales hicieron que el final de cada día fuera relajado y muy agradable.
Huesca nos pareció una ciudad bonita, coqueta y muy manejable, rodeada de lugares imprescindibles para visitar y con un tamaño perfecto para recorrerla a pie en familia.
Huesca 2021 — Una capital pequeña, acogedora y llena de vida.



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