Figueres (2020)
Un viaje surrealista al universo de Salvador Dalí
Rumbo al corazón del surrealismo
Nuestra primera excursión por tierras gerundenses nos llevó a la pintoresca población de Figueres, conocida mundialmente por albergar el Teatre-Museu Dalí, un museo completamente dedicado al genio del surrealismo: Salvador Dalí.
Desde Empuriabrava hay unos 18 kilómetros hasta Figueres, así que salimos temprano para asegurarnos uno de los primeros turnos de entrada. En apenas veinte minutos ya estábamos aparcados y listos para comenzar la visita.
Nada más llegar, nos vino a la memoria nuestra visita de hacía casi doce años, cuando aún éramos una pareja joven sin niños. Antes de entrar, dimos un paseo por los alrededores del museo, donde destaca su extravagante fachada rojiza y amarilla, decorada con los famosos panes de tres picos, figuras de maniquíes y enormes huevos coronando el edificio.
La entrada al universo Daliniano
La curiosa entrada al museo se encuentra en la Plaza Gala y Salvador Dalí, junto a la Iglesia de Sant Pere, donde fue bautizado el artista.
Si hay un museo donde los niños no se aburren, es este. La obra de Dalí es tan sorprendente y surrealista que los pequeños se quedaron fascinados desde el primer momento.
Nada más entrar, nos recibió el famoso patio interior con la obra El Cadillac Lluvioso, coronado por una barca amarilla suspendida en lo alto. Un inicio espectacular.
Un recorrido por la mente de Dalí
Ya dentro del museo, un enorme mural pintado por el propio Dalí nos daba la bienvenida. A partir de ahí, las salas se sucedían con obras pictóricas, esculturas y montajes imposibles.
La sala más sorprendente fue, sin duda, la Sala Mae West, donde un conjunto de muebles colocados con precisión milimétrica crea un retrato tridimensional de la actriz. Una de las obras más icónicas del museo.
El tiempo pasó volando entre salas, colores y formas imposibles. Antes de salir, visitamos una exposición contigua con joyas surrealistas diseñadas por Dalí, tan extravagantes como fascinantes.
Un paseo bajo la lluvia
Tras la visita, callejeamos un poco por el centro histórico de Figueres, aunque la lluvia no acompañaba demasiado. Finalmente decidimos volver al Camping Rubina Resort para descansar y preparar la siguiente aventura por la Costa Brava.
Figueres 2020 — Un museo único que convierte el surrealismo en una experiencia familiar inolvidable.




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