La primera gran sorpresa agradable que te llevas es que Aran Park no es un zoológico normal, ya que está incrustado dentro de la propia naturaleza, teniendo los animales mucho espacio donde vivir, y simular de esta forma su hábitat real. Por ejemplo, la primera parte de la visita se hace a través de un puente para poder sortear un rio natural y se pueden ver a lo lejos los propios animales.
Aran Park (2020)
Un día de fauna salvaje para recompensar a los pequeños aventureros
Un plan perfecto tras la gran ruta en bicicleta
Después de la intensa jornada en bicicleta del día anterior, planificamos una visita especial a Aran Park como recompensa para los niños. Este parque de fauna salvaje, situado cerca de Bossòst en dirección Francia, es un lugar ideal para familias, donde los animales viven en un entorno natural y amplio, muy diferente a un zoológico convencional.
Para llegar allí tomamos la misma carretera N-230 que habíamos utilizado dos días antes para ir a Bausen, pero esta vez, al llegar a la rotonda de Bossòst, nos desviamos hacia la izquierda. Una carretera de montaña con curvas nos llevó, en apenas siete kilómetros, al parking gratuito de Aran Park.
Entradas, mapa en mano y a descubrir fauna salvaje
En esta excursión estábamos todos de nuevo, así que compramos las entradas en taquilla, recogimos el mapa del parque y comenzamos un recorrido de unas dos horas que permite observar animales en semi-libertad como:
• Osos pardos • Linces • Nutrias • Lobos • Marmotas • Ciervos • Y otras especies de montaña
Aran Park ofrece la posibilidad de descubrir la fauna salvaje del Pirineo en un entorno muy bien integrado en la naturaleza.
Un parque incrustado en la naturaleza
La primera gran sorpresa es que Aran Park no es un zoológico al uso. Está incrustado en plena naturaleza, con grandes espacios donde los animales pueden moverse libremente, simulando su hábitat real.
Nada más empezar la visita cruzamos un puente que sortea un río natural, desde donde ya se pueden ver algunos animales a lo lejos. Más adelante, el sendero se adentra en un bosque: a la izquierda, la montaña donde se observan ciervos; a la derecha, miradores para ver especies más peligrosas como los lobos blancos.
Los niños iban equipados con prismáticos, lo que hizo la experiencia aún más emocionante para ellos.
Granjas, ciervos y el esperado oso pardo
Una de las partes favoritas de los niños fue poder dar de comer a los animales. Primero en una mini granja con cabras y ovejas, y más tarde directamente a los ciervos, que se acercaban sin miedo.
Pero el momento más esperado era ver al oso pardo, un animal en peligro de extinción. Tuvimos la suerte de poder observarlo casi en primer plano, un instante que todos recordaremos.
Un recorrido circular lleno de vida
Finalizamos el recorrido circular encantados con el lugar. Aran Park nos sorprendió por lo bien que están los animales cuidados, protegidos y en un hábitat que se siente casi natural.
Fue una gran visita matutina, perfecta para descansar del esfuerzo del día anterior y para que los niños disfrutaran de la fauna del Pirineo como nunca antes.
Aran Park 2020 — Fauna salvaje, naturaleza y un día inolvidable para los más pequeños.






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