![]() |
| PLATJA DE SES SALINES |
Ibiza (2019)
Ses Salines por la mañana · Dalt Vila por la tarde
Primera escala del crucero
Ibiza, en las Islas Baleares, era la primera parada de nuestro crucero con el Costa Neoriviera. Con una escala larguísima —de 8:00 de la mañana a medianoche— decidimos dividir el día en dos partes: playa por la mañana y cultura por la tarde.
Descartamos la opción de ir a Formentera, ya que habría ocupado todo el día, y preferimos disfrutar de Ibiza con calma.
El barco atracaba en la Estación Marítima de Botafoch, a unos 3 km del centro. Costa ofrecía un shuttle de pago, pero también existían barcas taxi que conectaban directamente con el puerto de Ibiza en apenas 10 minutos.
Ses Salines: la joya del sur de Ibiza
Tras revisar muchas opciones, nos decidimos por visitar la Platja de Ses Salines, situada en pleno Parque Natural de Ses Salines. Una playa famosa por su belleza, sus dunas, sus pinos y por ser la elegida por muchos famosos y sus yates.
Cómo llegar
Primero utilizamos el shuttle de Costa hasta el centro de Ibiza. Desde allí caminamos unos 10 minutos hasta la Estación de Autobuses Cetis, donde tomamos la línea L11 que nos llevaba directamente a Ses Salines.
En unos 20 minutos llegamos a la parada, situada a pocos metros de la playa. El acceso se hace por pasarelas de madera que atraviesan dunas protegidas y zonas de sabinas.
La playa
Como era pleno julio, la playa estaba muy concurrida y tuvimos que caminar un poco para encontrar un hueco. El día estaba algo nublado y con brisa, así que no pudimos ver el agua turquesa en su máximo esplendor, pero los niños disfrutaron muchísimo.
La pendiente es muy suave, perfecta para jugar en la orilla con total tranquilidad. En el horizonte se veían los yates que luego aparecen en todas las revistas del verano.
Tras dos horas de playa, emprendimos el camino inverso para volver al barco a comer.
Dalt Vila: historia en lo alto de Ibiza
Por la tarde, después de descansar un rato en los camarotes, tocaba la segunda parte de la excursión: Dalt Vila, el casco histórico de Ibiza, situado en el Puig de Vila.
Volvimos a utilizar el shuttle de Costa hasta el puerto. Antes de empezar la subida, los niños disfrutaron de un parque junto al mar.
Acceso a la ciudad amurallada
El acceso principal es el Portal de Ses Taules, pero al ir con carritos optamos por entrar por el Baluard de Sant Joan, el único acceso en coche. Nada más pasar el pórtico llegamos a la Plaça de la Vila, llena de restaurantes y tiendas.
Allí compramos unos helados para combatir el calor y seguimos hacia la Plaça dels Desamparats, donde nos recibió la estatua de Isidor Macabich.
Miradores y murallas
Subiendo unos metros llegamos al Baluard de Santa Llúcia, con dos panorámicas increíbles: una hacia el puerto de Ibiza y otra hacia la Catedral.
Continuamos bordeando la muralla hasta la Plaza de España, donde se encuentra el Ayuntamiento y un mirador espectacular hacia el Mediterráneo. Desde allí se veía nuestro Costa Neoriviera y el continuo movimiento de barcos hacia Formentera.
Es Revelli y el Soto Fosc
Junto a la plaza tomamos el túnel empinado de Es Revelli, construido como refugio antiaéreo en la Guerra Civil. Este enlaza con el Soto Fosc, un túnel que asciende hasta la parte más alta de las murallas, junto a los baluartes de Sant Bernat y Sant Jordi.
Desde allí iniciamos un descenso pronunciado hasta el Baluard de Sant Jaume, con su gran explanada y sus cañones apuntando hacia la zona de Platja d’en Bossa.
Final del recorrido
Dejamos la muralla para callejear por la ciudad antigua, pasando por la Plaza del Sol y regresando a la Plaça de la Vila, completando así un recorrido circular por Dalt Vila.
Como ya era tarde y el shuttle de Costa no ofrecía más servicios, optamos por volver al barco en barca taxi. En 15 minutos llegamos a Botafoch disfrutando de una vista preciosa de Dalt Vila desde el mar.
Ibiza 2019 — Un primer día perfecto entre playa, historia y vistas al Mediterráneo.











0 Comentarios