POBLET (2019)



Escapada grupal de fin de semana con compañeras de trabajo del colegio de Sara y sus familias, con un total de 11 adultos y 9 niños, a Finca la Capella situada en Poblet (Tarragona) situada a escasos metros del Monasterio de Poblet y de las Montañas de La Pena, lugares donde teniamos pensado realizar varias excursiones en plena naturaleza en la Conca de Barberà
 

  

 


 


 

























 

Poblet (2019)

Un fin de semana de naturaleza, recuerdos y grupo en Finca La Capella

Una escapada muy cerca de casa

La escapada a Poblet 2019 fue de esas que demuestran que no hace falta irse al otro lado del mundo ni dormir en un hotel de cinco estrellas para vivir un fin de semana inolvidable. Nos juntamos 11 adultos y 9 niños, un grupo formado por compañeras de trabajo del colegio de Sara y sus familias, con un plan sencillo pero muy nuestro: convivir, disfrutar de la naturaleza y compartir tiempo juntos en la Finca La Capella, en Poblet (Tarragona), a pocos metros del Monasterio de Poblet y de las Montañas de La Pena, en plena Conca de Barberà.

A solo media hora de casa, pero con la sensación de estar muy lejos de la rutina.

Volver a Finca La Capella 20 años después

Para mí, había un punto muy especial: volver a Finca La Capella, el lugar donde hice mis colonias de primer año de instituto. Solo poner un pie en el albergue fue como abrir una puerta al pasado: me vinieron a la mente recuerdos de hace más de 20 años, de aquellos días maravillosos vividos con mis compañeros de clase.

El lugar seguía siendo muy reconocible: la estructura, los espacios exteriores, el entorno… Aunque muchas estancias habían sido remodeladas, la esencia seguía allí.

Cómo acabamos 20 personas en un albergue juvenil

La decisión de ir todos a un albergue juvenil fue casi un regalo del destino. En unas colonias anteriores, les habían dado seis estancias gratis de una noche con pensión completa, y a partir de ahí fue fácil: nos organizamos, buscamos una fecha que nos encajara a todos y cerramos la escapada.

Llegamos el sábado por la mañana, aparcamos en el parking gratuito de La Capella y nos fuimos reuniendo poco a poco. Nos asignaron cinco habitaciones juntas en la misma planta, amplias, con cuatro literas, mobiliario básico y lavabo propio. Perfectas para lo que buscábamos: dormir, reír y tener a los niños cerca.

Explorando La Capella

Una vez instalados, empezamos a explorar las instalaciones:

Zona deportiva, ideal para que los niños empezaran a soltar energía. • Una especie de cuevas que despertaban la curiosidad de todos. • La Adventure Zone, una zona recreativa donde destacaba por encima de todo el balancín gigante, que se convirtió en uno de los puntos estrella del fin de semana.

Más tarde, pasamos un rato en las mesas de la zona ajardinada frente al edificio central, charlando y viendo cómo los niños jugaban, antes de ir al restaurante general.

La comida, para ser un albergue, fue más que aceptable. Funcionaba con sistema de bandeja: íbamos pasando, nos servíamos lo necesario y al final nos daban el plato principal del día. Sencillo, práctico y suficiente para un grupo tan grande.

Monasterio de Poblet

Por la tarde, tocaba la primera excursión: el Monasterio de Poblet. Desde La Capella se llega caminando en unos 1.000 metros siguiendo el margen de la carretera TV-7007, rodeados de viñedos y pasando por la Fuente de la Magnesia.

A mitad de camino, hicimos una parada obligatoria para hacer fotos panorámicas con el monasterio al fondo. La imagen del conjunto arquitectónico es impresionante: Poblet es una de las abadías más importantes de Catalunya, forma parte de la Ruta del Cister y está declarado Patrimonio de la Humanidad.

Como íbamos con muchos niños, decidimos no entrar al interior y hacer solo la visita exterior. Desde la oficina de información y venta de entradas hay unos 200 metros hasta la entrada principal, y de allí se accede a la plaza principal del monasterio, una explanada amplia desde la que se aprecia la magnitud del conjunto.

Entre foto y foto, vimos cómo los monjes entraban y salían, recordándonos que Poblet sigue siendo un monasterio vivo. Antes de volver, hicimos una breve parada en una tienda de productos típicos de la Conca de Barberà, y después regresamos por el mismo camino, esta vez de subida.

Tarde de juegos, deporte y cuscús

El resto de la tarde lo dedicamos a disfrutar de las instalaciones del albergue. Mientras los niños corrían libres, jugaban en la naturaleza y exprimían cada rincón, los adultos nos lo pasamos como críos:

• Partidos improvisados de baloncesto • Partidas de ping pong • Conversaciones largas al aire libre

Cuando se hizo la hora de cenar, volvimos al comedor, donde nos esperaba una cena abundante en la que el protagonista fue un cuscús que repetimos más de una vez.

La Pena: cambio de planes en el Paratge Natural

El domingo por la mañana, después de desayunar todos juntos y dejar las habitaciones, teníamos un plan claro: visitar el Bosc Pintat de Poblet, en Castellfollit.

Pero al llegar a la zona, nos encontramos con la realidad de los domingos por la mañana: el parking estaba completo y la carretera colapsada. No se podía acceder, así que tuvimos que improvisar.

Decidimos volver al parking de La Capella y optar por otra opción: subir hacia el Mirador de La Pena siguiendo el Itinerario 1 del Paratge Natural de Poblet, cuyo inicio está justo al lado del albergue, muy bien señalizado con una caseta de información.

Es un recorrido circular de unos 10 km, pero con el tiempo perdido por el cambio de planes sabíamos que no podríamos completarlo.

El camino empieza por una escalinata y continúa por una pista forestal ancha en ligero ascenso, hasta llegar a una bifurcación. No hicimos ni un cuarto del recorrido, pero fue suficiente para hacernos una idea de lo bonito que es el entorno.

Abandonamos la pista forestal y nos adentramos en la Senda dels Matarrucs, con el Barranc de la Pena a nuestra izquierda, rodeados de encinas preciosas que nos recordaban que estábamos en otoño, con un desnivel suave y muy agradable.

El punto más lejano al que llegamos fue junto a una pedrera, donde los niños intentaron escalar las rocas. Muy cerca de allí hicimos la foto grupal en un tronco enorme, además de varias fotos familiares. Allí dimos por terminada nuestra excursión matinal y emprendimos el camino de vuelta hasta los coches.

Planes pendientes y comida en Vimbodí

Nos quedó claro que tenemos dos cosas pendientes:

• Completar el itinerario hasta el Mirador de La Pena • Visitar por fin el Bosc Pintat de Castellfollit

La comida la teníamos reservada en un restaurante de cocina catalana en Vimbodí, donde comimos de maravilla. Además, había un parque con columpios perfecto para que los niños siguieran jugando mientras los adultos alargábamos la sobremesa.

Un fin de semana intenso muy cerca de casa

Así terminó un fin de semana intenso, divertido y muy completo, inmersos en un entorno de plena naturaleza, rodeados de amigos, niños, recuerdos y planes futuros.

Sin grandes distancias, sin lujos, pero con todo lo importante: buena compañía, un lugar con historia personal, naturaleza y la sensación de que, a veces, la mejor escapada está mucho más cerca de lo que pensamos.

Poblet 2019 — Naturaleza, grupo, recuerdos y una Finca La Capella que ya forma parte de nuestra historia.

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