GRIMALDI LINES BARCELONA-SAVONA (2018)

 





Grimaldi Lines · Barcelona → Savona (2018)

Una travesía complicada que, al menos, cumplió su función

Un traslado necesario para empezar la aventura

Para resumir positivamente nuestra travesía entre Barcelona y Savona con Grimaldi Lines, debemos quedarnos con lo esencial: cumplió la función básica que necesitábamos para iniciar nuestro viaje por el Norte de Italia. Nos trasladó, junto con nuestros coches cargados de maletas, hasta el punto de partida de nuestra ruta. Y eso, visto en perspectiva, fue lo único realmente bueno.

Reservamos camarote familiar tanto a la ida como a la vuelta, una decisión acertadísima teniendo en cuenta que ambas travesías duraban casi un día entero. Aunque el camarote no era muy grande, nos ofrecía un espacio propio, imprescindible viajando con niños pequeños.

Una experiencia muy lejos de lo esperado

Dejamos las maletas en el coche y subimos al barco con una mochila ligera para pasar el día. Pero pronto descubrimos que el ferry no tenía nada que ver con la imagen que se publicita en televisión, casi como si fuera un crucero. Este barco venía de Tánger antes de llegar a Barcelona, y la realidad a bordo era completamente distinta.

La experiencia fue, sin exagerar, tercermundista. Muchas familias —tanto procedentes de Tánger como algunas italianas— viajaban sin camarote para ahorrar, lo que provocó que nadie respetara butacas ni espacios comunes. Los bares estaban ocupados por gente durmiendo en las mesas, las piscinas cerradas, la sala infantil irreconocible y los huecos de las escaleras llenos de mantas y personas durmiendo.

Lo peor no fue la situación en sí, sino que nadie de la tripulación intervenía. Por este motivo, no hay fotos de las zonas comunes: simplemente no había nada que fotografiar.

Investigando después, vimos que esta situación se repite únicamente en esta ruta concreta. Aun así, necesitábamos llegar a Savona con nuestro coche, y eso —al menos— se cumplió.

El mar, entre calma y mareos

En cuanto al movimiento del barco, la ida fue relativamente tranquila. Pero la vuelta fue otra historia: el ferry se movió muchísimo, provocando más de un mareo importante. Aun así, conseguimos descansar en el camarote y completar el trayecto sin mayores complicaciones.

Grimaldi Lines 2018 — Una travesía difícil, pero necesaria para empezar nuestro viaje por Italia.

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