SAN PETERSBURGO (2015)


Mapa de San Petersburgo (Rusia)



Muelle de los Esfinges
 

Río Neva


Paseo por los canales


 
Museo Hermitage
 


Plaza del Palacio



Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada


Interior Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada


Fortaleza de San Pedro y San Pablo


Catedral Smolny



Excursión Nocturna por San Petersburgo




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Guía de San Petersburgo




 

San Petersburgo 2015 — Día 1

Entre palacios, cúpulas y puentes levadizos

Un día marcado en rojo

Llegada a tierras rusas

Por fin llegó uno de esos días marcados en rojo en el calendario del viaje: nuestra llegada a San Petersburgo, la joya del Báltico. Como el barco hacía noche en la ciudad, contratamos una excursión con guía de habla hispana con la empresa Shore2Shore, que dividía la visita en dos días: el primero dedicado a la ciudad y el segundo a los alrededores, con excursión nocturna incluida.

Gracias a contratar la excursión con agencia nos ahorramos todos los trámites del visado necesarios para poder desembarcar en Rusia. El día amaneció gris y lluvioso y, tras pasar un estricto control de pasaportes, nos reunimos con el grupo de españoles para comenzar la visita panorámica en autobús.

Muelle de las Esfinges

Primer contacto con el Neva

La primera parada, pese a la lluvia ligera, fue en el muelle de las Esfinges egipcias, junto al río Neva y frente al edificio de la Academia de Artes. Fue nuestra primera visión de San Petersburgo a través de su malecón.

Panorámica del Hermitage

El verde y blanco más famoso de Rusia

Continuamos el recorrido panorámico y paramos junto a un barco-restaurante pirata, desde donde se obtenía una vista perfecta del Museo Hermitage, con su característica fachada verde y blanca. Era solo un adelanto de lo que nos esperaba más tarde.

Paseo por los canales

San Petersburgo desde el agua

Con la lluvia casi desaparecida, hicimos una de las actividades más típicas de la ciudad: un paseo en barco por los ríos y canales, con el muelle justo al lado del Hermitage. Durante una hora descubrimos la ciudad desde otra perspectiva, pasando por debajo de sus puentes y saliendo al río Neva, con vistas de muchos de sus puntos más importantes.

Museo Hermitage

La antigua residencia de los zares

Al terminar el paseo en barco nos esperaba una de las grandes joyas de San Petersburgo: el Museo Hermitage, uno de los mayores del mundo y antigua residencia de los zares. Las colas en la entrada eran interminables, pero al ir en grupo con guía pudimos acceder rápidamente. Nos entregaron unos cascos para escuchar las explicaciones aunque estuviéramos alejados.

La visita duró casi tres horas. Sala tras sala, cada una más impresionante que la anterior, repleta de riqueza, oro y detalles. Mientras tanto, Arnau iba en su sillita de paseo, entretenido con su tablet. Es difícil describir con palabras todo lo que vimos; realmente, vale más una imagen que mil palabras.

Al salir, nos hicimos la típica foto en la Plaza del Palacio, amplísima, con la fachada verde del Hermitage como telón de fondo.

Catedral de Kazán y la Iglesia del Salvador

Una mañana intensa y una tarde que continúa

Tras la larga visita al museo, tuvimos tiempo libre para comer. El punto de encuentro era la Catedral de Nuestra Señora de Kazán, que nos recordó al Vaticano pero en dimensiones más reducidas. Comimos rápido en un local cercano para no perder ni un minuto.

Cruzamos la Avenida Nevski y, siguiendo el canal, nos dirigimos a la cercana Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Cuanto más te acercas, más impresionante resulta, con sus cinco cúpulas de colores. Lástima que el día nublado no permitiera verla tan espectacular como en algunas fotos a pleno sol.

Aprovechamos para hacer varias fotos panorámicas con la iglesia y los canales antes de volver al punto de encuentro con el grupo.

Interior de la Iglesia del Salvador

Mosaicos que lo cubren todo

Por la tarde regresamos a la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, esta vez para visitar su interior. Si el exterior impresiona, el interior no se queda atrás: repleto de turistas y con cierta sensación de agobio por su tamaño, pero con una decoración sorprendente basada en gigantescos mosaicos que cubren prácticamente todas las superficies.

Fortaleza de San Pedro y San Pablo

La isla del Neva

Nuestro siguiente destino fue la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, situada en una isla del río Neva. Se construyó como fortaleza y en su interior destaca la Catedral de San Pedro y San Pablo, donde están enterrados muchos zares. No pudimos visitarla con calma porque coincidimos con un servicio religioso bastante estricto.

Paseando por la fortaleza nos encontramos con una curiosa estatua de Pedro I, con proporciones muy extrañas: cabeza pequeña, cuerpo alargado y manos enormes.

Catedral Smolny

Blancos y azules en la tarde gris

La última visita del día fue la Catedral Smolny, transformada en convento y destinada en su día a Isabel, hija del zar Pedro el Grande. Fue una parada breve, solo exterior, para admirar este edificio emblemático en tonos blancos y azules.

Desde Smolny regresamos al barco para ducharnos, descansar un poco y cenar algo rápido: todavía nos esperaba la excursión nocturna.

Excursión nocturna por San Petersburgo

La magia de los puentes levadizos

A las 23:00 comenzaba la excursión nocturna de unas tres horas, cuyo momento estrella era el levantamiento de los puentes sobre el Neva. Dentro del grupo hubo varias bajas por cansancio; en nuestro caso, fui solo, ya que para Arnau era demasiado tarde y al día siguiente tocaba madrugar.

Empezamos con una panorámica en autobús para ver la ciudad iluminada: la Avenida Nevski, de nuevo Smolny y una parada especial en la Catedral de San Isaac, donde por la mañana apenas habíamos podido detenernos por la lluvia.

Después nos dirigimos a la orilla del Neva para buscar un buen lugar desde el que contemplar el espectáculo de los puentes levadizos. Con tiempo suficiente, encontramos una buena panorámica para disfrutarlo y hacer fotos.

El río se llenó de barcos de todo tipo esperando la apertura. En un momento dado, vimos cómo un puente inmenso empezaba a elevarse por ambos lados, permitiendo el paso de las embarcaciones, todo ello con la ciudad iluminada como telón de fondo. Un auténtico privilegio y un momento para recordar.

Finalizado el gran momento, volvimos al autocar y regresamos al Eurodam para aprovechar las pocas horas de sueño antes del segundo día en Rusia.

San Petersburgo 2015 — Día 1: un día intenso entre arte, historia y una noche de puentes levadizos.

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