Estocolmo 2015
Dos días descubriendo la joya del Báltico
Bienvenidos a Estocolmo
Una de las grandes paradas del viaje
Estocolmo era una de las paradas más importantes de nuestro viaje por el Báltico, y tuvimos la gran suerte de disponer de dos días completos para visitarla. Planeamos un itinerario variado, todo por libre, para disfrutar de la capital sueca con calma y sin prisas.
Día 1 — Isla Djurgården y Gamla Stan
Un inicio entre museos, cuentos y calles medievales
El barco atracó en el puerto de Frihamnen, en el extremo este de la ciudad. Las colas para el bus eran interminables, así que, como ya habíamos investigado, decidimos caminar hasta el centro. Un recorrido de casi 30 minutos que nos permitió llegar los primeros al Museo Vasa, nuestra primera visita del día.
Museo Vasa
El barco que volvió del fondo del mar
La primera sorpresa del museo es su fachada exterior con forma de barco. En su interior se encuentra el Vasa, un barco de guerra hundido en el siglo XVII y recuperado casi intacto. Verlo en directo es impresionante, como si aún estuviera vivo.
El museo es bastante oscuro, por lo que no pudimos hacer las fotos que nos habría gustado, pero disfrutamos de las diferentes exposiciones y de las vistas del barco desde varias alturas. Al salir, las colas eran kilométricas: habíamos acertado llegando temprano.
Junibacken
El mundo mágico de Astrid Lindgren
Justo al lado del Vasa se encuentra Junibacken, un parque infantil inspirado en los cuentos de la escritora sueca Astrid Lindgren, creadora de Pippi Calzaslargas. En la entrada había incluso un parking de carritos.
Arnau disfrutó muchísimo: toboganes, salas temáticas, rincones mágicos… Junibacken es como una ciudad para niños, pero también para los padres que crecimos con esos cuentos.
La atracción estrella es el trenecito interior, donde una narración te guía por los diferentes cuentos. No permiten hacer fotos. El recorrido termina en una réplica de la casa de Pippi, donde puedes entrar, subir al patio y hacerte fotos con su caballo de lunares.
Camino a Gamla Stan
Del mundo infantil al corazón medieval
Tuvimos que sacar a Arnau casi a la fuerza porque se habría quedado allí todo el día. Abandonamos Djurgården sin visitar Skansen por falta de tiempo y nos dirigimos caminando hacia Gamla Stan, cruzando el mítico puente azul.
Gamla Stan
El casco antiguo más encantador del norte
Gamla Stan es el corazón de Estocolmo, con calles empedradas y edificios medievales. Lo primero que vimos fue el Palacio Real, pero lo dejamos para el día siguiente. Nuestro destino era Stortorget, la Plaza Mayor.
Paseamos por calles preciosas hasta llegar a la plaza, con sus casas de colores y un ambiente tranquilo. También nos encontramos con el Museo Nobel. De repente empezó a llover y, como Arnau estaba cansado, dimos por concluida la jornada.
Esta vez sí, cogimos el bus que ya habíamos localizado y en pocos minutos estábamos de vuelta en el crucero.
Día 2 — Ayuntamiento, canales y Palacio Real
Un día cronometrado antes de zarpar
El segundo día teníamos el tiempo muy ajustado porque el barco zarpaba a media tarde. A primera hora cogimos el autobús hacia Stadshuset, el majestuoso Ayuntamiento de Estocolmo.
Stadshuset
La torre de las tres coronas
Llegamos antes de la apertura y fuimos los primeros de la cola. Aprovechamos para hacer fotos en la orilla y subimos los primeros a la torre. El recorrido interior hasta el mirador es muy curioso.
Las vistas desde arriba son una postal: la isla de Riddarholmen, los canales y toda Estocolmo a nuestros pies. Increíble.
Canales de Estocolmo
La ciudad desde el agua
No hicimos la visita guiada del interior del Ayuntamiento porque queríamos coger el barco turístico. Justo cruzar un pequeño puente llegamos al embarcadero y elegimos el Historical Canal Tour.
Durante hora y media recorrimos las diferentes islas, pasando por debajo de puentes y viendo edificios emblemáticos desde otra perspectiva.
Palacio Real
El famoso cambio de guardia
Al terminar el paseo en barco fuimos directos a Gamla Stan para ver el cambio de guardia en la plaza del Palacio Real. Un espectáculo digno de ver.
Después callejeamos un poco más y decidimos volver al barco para comer, con la sensación de haber disfrutado dos días magníficos en Estocolmo… y también con la sensación de que nos quedaron muchos lugares por descubrir.
Estocolmo 2015 — Una ciudad elegante, viva y llena de rincones inolvidables.













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