Cala Mitjana
Una cala virgen de postal en el corazón de Menorca
Segundo día en Menorca
Un plan perfecto: madrugar para descubrir una cala de ensueño
El segundo día amaneció con un plan claro: levantarnos pronto para visitar Cala Mitjana y Cala Galdana, situadas en el centro de la isla, a unos treinta minutos de nuestro hotel.
Tomamos la carretera principal dirección Mahón y nos desviamos hacia Santa Galdana, donde encontramos bien señalizado el parking de tierra de Cala Mitjana. Llegar temprano fue un acierto: aparcamos sin ningún problema.
El sendero hacia la cala
Vegetación, piñas y un pequeño muro que hizo las delicias de Arnau
Siguiendo las indicaciones, tomamos un sendero estrecho rodeado de vegetación mediterránea. A Arnau le encantó: recogía piñas, saltaba raíces y disfrutó especialmente cuando tuvimos que cruzar un pequeño muro de piedra.
Tras unos minutos, el sendero desembocó en una antigua carretera que nos llevó directamente hasta Cala Mitjana en un recorrido total de unos veinte minutos.
La primera impresión
Una cala virgen de arena blanca y aguas transparentes
La primera sensación al ver aparecer la cala fue la de estar ante una playa paradisíaca. Cala Mitjana es una cala virgen, pequeña, de arena blanca y forma de media luna, rodeada de naturaleza y con aguas transparentes, poco profundas y calmadas. Un auténtico paraíso menorquín.
En la parte izquierda de la cala hay un pequeño espigón natural desde el que se puede saltar al agua y disfrutar de unas vistas espectaculares. También descubrimos unas cuevas naturales muy cerca de la orilla, a las que se puede acceder caminando por el agua.
Horas que vuelan
Paz, agua turquesa y la esencia de Menorca
Se nos pasaron las horas volando entre baños, juegos y tranquilidad. Cala Mitjana tiene ese encanto especial que hace que el tiempo parezca detenerse.
Al volver al parking, nos dimos cuenta de que habíamos acertado con el horario: estaba completamente abarrotado, mientras que a primera hora lo habíamos encontrado vacío.
Cala Galdana
Una cala grande, familiar y con vistas espectaculares
Aunque en nuestro planning estaba visitar también Cala Galdana, se nos había hecho tarde. Aun así, subimos al mirador para verla desde arriba y hacer unas fotos. Es una cala mucho más grande, rodeada de hoteles, pero con aguas igual de turquesas y cristalinas.
Tarde en Cala’n Bosch
Un paseo muy especial por el puerto deportivo
Por la tarde, después de comer, decidimos visitar el Puerto Deportivo de Cala’n Bosch, muy cerca de nuestro alojamiento. Y lo hicimos de una forma muy divertida: alquilamos una especie de carro que se impulsaba como una bicicleta.
Con él recorrimos el puerto, su lago central lleno de embarcaciones, tiendas y restaurantes. Arnau se lo pasó en grande y nosotros disfrutamos de un paseo diferente y muy entretenido.
Acalorados por el esfuerzo, terminamos la tarde en las piscinas del hotel, aprovechando el todo incluido y relajándonos después de un día intenso.
Por la noche descubrimos un pequeño recinto cercano con colchonetas, bolas y juegos donde Arnau volvió a disfrutar como nunca.
Cala Mitjana: una cala virgen que nos robó el corazón desde el primer instante.






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