Zaragoza 2002
Nuestra primera escapada de Semana Santa con hotel
Un viaje especial a una ciudad familiar
La escapada a Zaragoza 2002 fue especial por muchos motivos. Fue nuestra primera salida de Semana Santa, nuestra primera escapada con hotel y además a una ciudad muy conocida por Luis, ya que toda su familia materna es de allí. Esta vez, sin embargo, no íbamos por motivos familiares, sino para disfrutar de un viaje juntos.
Fuimos acompañados por una pareja de amigos, lo que le dio a la escapada un ambiente divertido, juvenil y muy propio de aquellos primeros años.
Una noche en el Hotel Río Arga
Aunque Zaragoza era una ciudad que ya conocíamos bien, decidimos vivirla de otra manera: coger el tren, pasar la noche fuera y sentir que estábamos haciendo un pequeño viaje “de verdad”.
Nos alojamos en el Hotel Río Arga, situado en una calle peatonal a solo tres minutos de la Plaza del Pilar. Un hotel sencillo, cómodo y perfecto para una escapada corta. Para nosotros, que estábamos empezando a viajar juntos, fue casi como un pequeño lujo.
Paseo junto al río Ebro
Uno de los momentos más agradables de la escapada fue el paseo junto al río Ebro, un recorrido tranquilo que nos permitió ver Zaragoza desde otra perspectiva. El Ebro siempre ha sido parte esencial de la ciudad, y caminar por sus orillas, con la Basílica del Pilar asomando entre los edificios y el Puente de Piedra recortándose en el horizonte, fue una experiencia preciosa.
Aprovechamos para hacer muchas fotos, detenernos en varios miradores y disfrutar de la luz de la tarde reflejada en el agua. Un paseo sencillo, pero muy especial, perfecto para vivir la ciudad sin prisas.
Plaza del Pilar, Puente de Piedra y la Seo
Durante los dos días de estancia, disfrutamos de los lugares más emblemáticos de Zaragoza: la Plaza del Pilar, el Puente de Piedra, la Plaza de la Seo y el Paseo Independencia. Rincones que combinan historia, tradición y ese ambiente tan característico de la ciudad.
Zaragoza siempre transmite cercanía. Es una ciudad donde se respira buen ambiente y donde la gente es amable, algo que siempre hemos sentido cada vez que la hemos visitado.
Zaragoza 2002 no fue un gran viaje lejano, pero sí una escapada muy importante para nosotros: la primera con hotel, la primera de Semana Santa y una de las primeras en las que empezamos a sentir que viajar juntos sería parte de nuestra historia. Un viaje corto, pero lleno de recuerdos.


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