ANDORRA (2012)










Andorra 2012

Un regreso diferente: celiaquía, primeros pasos y un país que siempre nos espera

Una escapada distinta

Entre cambios, primeras veces y nuevas rutinas

Podría haber sido la típica escapada casi anual a Andorra, pero esta vez era muy diferente por dos motivos. El primero, porque era nuestro primer viaje después del diagnóstico de celiaquía de Sara, un cambio importante que nos obligaba a replantear alojamientos y comidas. Y el segundo, porque era la primera vez que viajábamos a Andorra con Arnau, con 16 meses y casi dando sus primeros pasitos.

Por todo ello, la elección del hotel era clave. Tras buscar y comparar, encontramos el Hotel Andorra Palace, perfectamente preparado para una dieta sin gluten y con un plus que nos enamoró: un ático convertido en un auténtico chiquipark con bolas y toboganes, además de unas piscinas interiores fabulosas.

El hotel

Un pequeño paraíso para familias

El hotel resultó ser un acierto total. Sus instalaciones nos permitieron disfrutar sin prisas, especialmente gracias al chiquipark del ático, donde Arnau se lo pasó en grande, y a las piscinas interiores, que fueron un auténtico refugio familiar.

Además, el hotel tenía una doble salida: una hacia la Avinguda Meritxell, perfecta para pasear por las calles comerciales, y otra directamente hacia uno de los puentes del Riu Valira, lo que nos permitía cambiar de ambiente en cuestión de segundos.

Paseos por Andorra

Calles comerciales y aire de montaña

Entre ratos de piscina, juegos y descansos, aprovechamos para pasear por las calles comerciales de Andorra la Vella. Es un país pequeño, pero siempre consigue sorprendernos con su mezcla de naturaleza, tiendas, tranquilidad y vida urbana.

Esta vez, sin embargo, el protagonista fue Arnau, descubriendo espacios nuevos, mirando todo con curiosidad y avanzando con esos pasitos inseguros que nos derretían el corazón.

Despedida

Un país al que siempre volvemos

Nunca nos cansamos de visitar este pequeño gran país. Cada escapada es diferente y siempre nos deja con ganas de más. Esta vez nos llevamos una experiencia tranquila, familiar y marcada por dos primeras veces que recordaremos siempre.

Ojalá la próxima visita sea para que Arnau descubra la nieve, porque Andorra, con su magia blanca, parece hecha a medida para los niños.

Andorra 2012: un viaje sencillo, familiar y lleno de primeras veces.

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