Albarracín 2010
Segunda excursión desde Blancas — Un pueblo de cuento
Un plan perfecto para la mañana
Albarracín, una sorpresa inolvidable
El segundo día de nuestra estancia en Blancas lo dedicamos a una excursión muy especial: visitar Albarracín a primera hora de la mañana y, más tarde, continuar hacia Teruel. Lo que no imaginábamos era que Albarracín se convertiría en una de las mayores sorpresas de todos nuestros viajes.
Este pequeño pueblo de Teruel, encajado entre montañas y rodeado por el río Guadalaviar, nos dejó sin palabras desde el primer momento. No tardamos ni cinco minutos en darnos cuenta de que estábamos ante uno de los pueblos más bonitos que habíamos visitado nunca.
La llegada al pueblo
Un puente colgante y un entorno que ya promete
Dejamos el coche en el parking situado en el parque que rodea el río Guadalaviar. Desde allí, un puente colgante nos dio la bienvenida y nos hizo intuir que Albarracín no era un pueblo más. El entorno, la luz de la mañana y el sonido del río creaban una atmósfera especial.
Un viaje al pasado
Calles medievales, murallas y vistas de postal
Nos adentramos en el centro histórico comenzando por la Plaza Mayor, para después perdernos por sus calles estrechas de origen musulmán y medieval. Cada rincón parecía detenido en el tiempo: balcones de madera, fachadas rojizas, cuestas empedradas y casas que parecían apoyarse unas en otras.
Subimos hasta lo más alto de las murallas, situadas en la colina, desde donde disfrutamos de unas vistas espectaculares del pueblo, con su Castillo y su Catedral dominando el paisaje. Fue uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.
El Mirador de las Murallas
Una de las vistas más memorables de nuestros viajes
Iniciamos el descenso hacia el Mirador de las Murallas, situado en pleno centro del pueblo. Desde allí se obtiene una de las panorámicas más impresionantes que recordamos: la Sierra de Albarracín al fondo y las murallas ascendiendo por las colinas como si abrazaran el pueblo.
No pudimos evitar hacer decenas de fotos. Era imposible no intentar capturar cada ángulo, cada detalle, cada juego de luces sobre las murallas. Un lugar que, sin duda, se queda en la memoria.
Con el tiempo, Albarracín se ha convertido —junto a Carcassonne— en una de nuestras recomendaciones favoritas para escapadas cortas. Un pueblo único, lleno de historia, belleza y encanto, que nos regaló una mañana inolvidable durante nuestro verano en Blancas 2010.
0 Comentarios