Tulum & Xel-Há 2010
Ruinas mayas frente al Caribe y un paraíso natural
Un día completo de excursión
Historia por la mañana, naturaleza por la tarde
Esta fue nuestra primera gran excursión en tierras mexicanas: un paquete que combinaba la visita a las ruinas mayas de Tulum por la mañana y el parque natural de Xel-Há por la tarde. Nos recogieron temprano en la entrada del hotel y, tras varias paradas para recoger a otros viajeros españoles, pusimos rumbo a uno de los lugares más icónicos de la Riviera Maya.
Tulum
La postal más famosa de la Riviera Maya
Nada más llegar a Tulum aparece la imagen que tantas veces habíamos visto en catálogos: las ruinas mayas presidiendo el Mar Caribe desde lo alto de un acantilado, con un azul turquesa que parece pintado. Las ruinas están muy bien conservadas y la visita con guía fue muy interesante, explicándonos cómo funcionaba la ciudad amurallada y algunas de las ceremonias que allí se realizaban.
Uno de los rincones más especiales es la pequeña calita a la que se accede bajando por una escalera desde las propias ruinas. Allí aprovechamos para darnos un chapuzón rápido en un entorno mágico.
Xel-Há
Un acuario natural de agua turquesa
Antes del mediodía ya estábamos entrando en Xel-Há, un parque natural cuyo nombre significa “entrada de agua”. Es exactamente eso: una enorme laguna conectada con el mar donde te proporcionan el equipo de snorkel y puedes pasarte horas viendo peces de todos los colores. Y eso hicimos: snorkel sin parar.
Además del snorkel, el parque cuenta con una ruta en bicicleta antigua, zonas de hamacas, grutas, cenotes y un río que desemboca en el gran lago. Es un lugar perfecto para los amantes del agua y la naturaleza.
Ríos subterráneos
Pasadizos bajo tierra llenos de luz y silencio
Lo que más nos gustó del día fueron los ríos subterráneos. Son pasadizos naturales bajo tierra por los que avanzas flotando con el chaleco y el snorkel, mientras la luz se filtra entre las rocas creando un ambiente mágico. Nos gustó tanto que repetimos la experiencia tres veces.
Después de comer en el buffet del parque y disfrutar de un último baño, regresamos al hotel cansados pero felices. Había sido un día intenso, variado y lleno de momentos inolvidables.
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