AKUMAL (2010)


Akumal 2010

Nadando con tortugas en el Caribe mexicano

Un día “libre” que cambió de planes

De descansar en el hotel a vivir una experiencia única

Este día lo teníamos reservado para disfrutar del hotel después de tres jornadas muy intensas de excursiones, pero los compañeros de viaje del día anterior en Chichén Itzá nos recomendaron ir a la Playa de Akumal, ya que allí se puede nadar con tortugas marinas. La idea nos sedujo al instante y decidimos cambiar el plan.

Como estaba relativamente cerca del hotel, cogimos de nuevo una Van y en menos de veinte minutos ya estábamos en Akumal, frente a su playa paradisíaca.

Llegada a la playa de Akumal

Preparativos para un baño inolvidable

Alquilamos el equipo de snorkel allí mismo, en la playa, y a partir de ese momento todo fue inolvidable. Fue una de las mejores experiencias de nuestras vidas, porque en realidad solo necesitas unas gafas, un tubo y saber nadar para vivir algo extraordinario.

Nadando con tortugas marinas

Un espectáculo de la naturaleza a pocos metros de la orilla

Empiezas a nadar y, a unos treinta metros de la orilla y a tan solo dos metros de profundidad, ya comienza el espectáculo: tortugas marinas nadando tranquilamente a escasos metros de ti. Verlas moverse con tanta calma bajo el agua es algo difícil de describir.

Ya nos habían avisado de que había que tener cuidado de no acercarse demasiado y dejarlas tranquilas, especialmente cuando suben a la superficie para respirar. Las observábamos con respeto, intentando no interferir en su rutina.

Un momento para recordar siempre

Tortugas, un pez raya y pura emoción

Hubo un instante en especial que se quedó grabado en nuestras retinas: mientras veíamos varias tortugas a la vez, apareció de repente un pez raya deslizándose por el fondo. Fue un momento mágico, de esos en los que te das cuenta de lo privilegiado que es poder estar allí.

Regreso caminando por la costa

Casas de ensueño y nidos de tortuga

Encantados por todo lo que habíamos vivido, decidimos volver al hotel caminando por la costa caribeña. Durante el paseo fuimos viendo casas increíbles bañadas por el mar e incluso una pequeña cala repleta de huevos de tortuga marina, donde se suponía que iban a desovar.

Había sido una mañana increíble, inolvidable y de esas que, por mucho que se expliquen, hay que vivir en primera persona. Es impresionante lo que se siente al nadar junto a tortugas marinas en plena libertad.

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