ABU SIMBEL (2009)


 



 




 




Abu Simbel 2009

Día 10 — La gran excursión del crucero

La excursión estrella

Un viaje opcional que no dudamos en contratar

Abu Simbel era la gran excursión del crucero por el Nilo y, por ello, tenía un coste adicional. No dudamos ni un momento en contratarla: intuíamos que sería especial… y lo fue muchísimo más de lo esperado.

Caravana hacia el desierto

3 de la mañana, carretera infinita y 3 horas de trayecto

El segundo día de estancia en Assuán, a las tres de la mañana, partíamos en una furgoneta formando parte de una caravana de autobuses y furgonetas rumbo a Abu Simbel. Nos esperaban tres horas de carretera cruzando el desierto.

Es un viaje largo, con sueño y cansancio, pero siempre con la esperanza de que lo que te vas a encontrar al final vale muchísimo la pena.

Un templo salvado del agua

Traslado piedra a piedra por culpa de la presa

Abu Simbel está situado tan lejos debido a la construcción de la Presa de Assuán, que amenazaba con dejarlo bajo las aguas del Nilo. Para evitarlo, se llevó a cabo una operación histórica: se trasladó piedra a piedra a un lugar más elevado.

La primera impresión

El Lago Nasser y una fachada que deja sin palabras

Cuando llegas y ves Abu Simbel por primera vez, entiendes que el viaje ha valido la pena. Frente al Lago Nasser aparece una de las edificaciones más hermosas de todo Egipto.

Cuatro colosos gigantes de Ramsés II tallados en la roca te dejan con la boca abierta. La sensación de pequeñez es absoluta.

Los dos templos

Ramsés II y Nefertari, tallados en la montaña

Abu Simbel está formado por dos templos contiguos: el Templo de Ramsés II y el Templo de Nefertari. Ambos están excavados en la montaña y decorados con estatuas colosales en el exterior.

Por dentro son aún más impresionantes, pero no permiten hacer fotos, así que todo lo que vimos tuvimos que guardarlo en la memoria.

Un entorno mágico

El Lago Nasser como telón de fondo

Si los templos ya son espectaculares por sí solos, el entorno los hace todavía más mágicos. Presidiendo el Lago Nasser, la estampa es sencillamente inolvidable.

Tras varias horas disfrutando de un lugar único, tocaba hacer el camino de vuelta. Volvimos cansados, pero con la sensación de haber visto algo muy grande, uno de esos lugares que justifican por sí solos un viaje a Egipto.

Publicar un comentario

0 Comentarios