Día 7 — Crucero por el Río Li Jiang
Paisajes de película entre montañas y bambú
Una jornada marcada en rojo
El día del gran crucero paisajístico
Esta era otra de las jornadas que teníamos marcada en rojo en el calendario, ya que íbamos a dedicar la mañana a realizar un crucero por el río Li Jiang a lo largo de unos 83 km, alrededor de cuatro horas de navegación entre un paisaje de ensueño, con bosques de bambú e increíbles formaciones rocosas.
Desde la parte alta de la embarcación disfrutamos de una mañana genial, haciendo multitud de fotos a todos los rincones preciosos que nos rodeaban. Era como estar en medio de una película.
Un paisaje de película
Montañas kársticas y vida en el río
La sensación era la de encontrarnos en pleno rodaje de “El Velo Pintado”: montañas kársticas que se alzaban sobre el agua, niebla ligera en algunos tramos, vegetación frondosa y un río que parecía avanzar sin prisa.
Como anécdota, varias pequeñas barcas de lugareños de poblados cercanos al río se acercaban a la flota de barcos repleta de turistas para intentar comerciar, llegando incluso a engancharse literalmente a las embarcaciones grandes. Una imagen curiosa que mostraba la vida cotidiana alrededor del Li Jiang.
Fábrica de perlas
Trabajo artesanal y un pase de modelos inesperado
Al finalizar el crucero nos llevaron a una fábrica de perlas, donde nos hicieron un pase de modelos muy curioso y nos explicaron el duro trabajo que hay detrás de este producto. Fue una visita diferente, que combinaba demostración, explicación y algo de espectáculo.
Tarde de relax, noche de exploración
Piscina, mercado nocturno y cena sin inglés
Por la tarde teníamos tiempo libre y, bastante cansados, nos reunimos todos en la inmensa piscina climatizada del hotel para disfrutar de unas horas de relax y reponer fuerzas para la semana que aún nos quedaba de viaje.
Pero por la noche no nos pudimos resistir y salimos a explorar el centro de Guilin, una ciudad moderna donde aprovechamos para hacer algunas compras en su mercado nocturno y cenar en un restaurante del centro donde no tenían ni idea de inglés. Una experiencia divertida que completó un día perfecto.
Así terminó nuestro séptimo día de viaje: navegando entre paisajes de postal, descubriendo la vida en el río Li Jiang y disfrutando de la esencia de Guilin, entre relax, compras y anécdotas nocturnas.
Día 8 — Traslado a Hangzhou
Paseo matutino en Guilin y vuelo hacia la ciudad del Lago Oeste
Mañana libre en Guilin
Vida local junto al río
Teníamos la mañana libre y, como el hotel daba directamente al río, decidimos salir a dar un paseo matutino por el camino que lo bordeaba. Allí nos encontramos con escenas curiosas y muy auténticas: grupos de chinos practicando yoga, taichí y otras actividades al aire libre, todos en plena calle y con un ambiente relajado y comunitario.
Una de las anécdotas más divertidas del viaje ocurrió cuando nos acercamos a un grupo que estaba haciendo baile de salón. Sin pensarlo demasiado, nos unimos a ellos y empezamos a bailar. Todos se quedaron mirándonos, sorprendidos y divertidos, hasta el punto de invitarnos a bailar con ellos. Fue un momento espontáneo y precioso.
Vuelo hacia Hangzhou
Rumbo a una de las ciudades más bellas de China
Por la tarde tomamos un vuelo nacional directo entre Guilin y Hangzhou. El trayecto fue cómodo y, al llegar, ya era tarde, así que nos dirigimos directamente al hotel para descansar y prepararnos para descubrir al día siguiente una de las ciudades más románticas y legendarias de China.
Así terminamos nuestro octavo día de viaje: con una mañana llena de vida local en Guilin y un traslado tranquilo hacia Hangzhou, donde nos esperaba el famoso Lago Oeste y nuevas experiencias inolvidables.
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