PARADOR EL SALER
Un día de descanso despues de la intensidad de Valencia
INTRODUCCIÓN
Un oasis de calma entre dunas, pinos y Mediterráneo
Después de dos días intensos recorriendo Valencia, dejamos la ciudad con la sensación de que algún día volveremos… y si es en Fallas, mejor. Nuestro siguiente destino era el Parador de El Saler, en pleno Parque Natural de la Albufera, un lugar del que habíamos oído maravillas y que superó todas nuestras expectativas.
Camino hacia la Albufera
De la ciudad al silencio de la naturaleza
A medida que nos alejábamos del centro, el paisaje cambiaba por completo: la ciudad quedaba atrás y aparecían dunas, pinares y ese aroma tan característico de la Albufera que mezcla mar, vegetación y verano. Solo el trayecto ya nos transmitió una calma diferente.
El Parador de El Saler
Diseño moderno en un entorno privilegiado
Cuando llegamos al Parador entendimos por qué tanta gente lo recomienda. El edificio, moderno y perfectamente integrado en el entorno, nos recibió con amplios ventanales, luz natural por todas partes y un ambiente tranquilo que invitaba a bajar revoluciones desde el primer minuto.
El hotel nos pareció una auténtica maravilla: habitaciones amplias y luminosas, instalaciones modernas, una piscina exterior ideal para relajarse, acceso directo a la playa de El Saler y un campo de golf precioso rodeado de naturaleza. Era el tipo de lugar donde el tiempo parece ir más despacio.
Playa de El Saler
Un Mediterráneo más salvaje y auténtico
Una de las cosas que más nos sorprendió fue la playa de El Saler. Nada que ver con las playas urbanas: aquí el Mediterráneo se muestra más salvaje, más natural, con dunas protegidas y un ambiente tranquilo que invita a pasear sin prisa.
Bajamos por el acceso directo del Parador y disfrutamos de un rato de playa que nos supo a gloria: arena fina, agua limpia y ese sonido del mar que te vacía la mente y te llena el alma.
La Albufera
Un entorno natural único
El Parador está rodeado por el Parque Natural de la Albufera, uno de los humedales más importantes de España. Desde allí se respira naturaleza por todas partes: pinares, lagunas, aves, senderos… un lugar perfecto para desconectar del mundo y reconectar con uno mismo.
Nos prometimos volver algún día, quizá para ver un atardecer sobre la Albufera, que dicen que es uno de los más bonitos del país.
El Saler nos regaló un día de descanso absoluto después de la intensidad de Valencia. Un equilibrio perfecto entre naturaleza, playa, tranquilidad y un alojamiento espectacular. Sin duda, un lugar que queda marcado en rojo en nuestra agenda para volver.
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