Centro de Valencia
Centro histórico · Agosto 2007
INTRODUCCIÓN
Un primer día para descubrir la Valencia más auténtica
Después de disfrutar de las fiestas de Blancas y alargar unos días más las vacaciones, llegamos a Valencia con ganas de seguir aprovechando el verano. Nos alojamos en el NH Center, en la parte norte de la ciudad, justo al lado de los Jardines del Turia, un lugar perfecto para empezar a explorar la ciudad a nuestro ritmo.
Torres de Serranos
Nuestra puerta de entrada a Valencia
Comenzamos la ruta encontrándonos de frente con las imponentes Torres de Serranos, una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad medieval. Subimos hasta lo más alto y las vistas nos parecieron espectaculares. Fue como asomarnos por primera vez a la Valencia histórica desde un balcón privilegiado.
Plaza de la Virgen
Horchata y ambiente veraniego
Bajamos por la Plaza de los Fueros y, atravesando la Calle de los Serranos, llegamos a la Plaza de la Virgen, uno de los rincones más emblemáticos de Valencia. Allí nos sentamos en una terraza a tomar una horchata bien fresquita mientras observábamos la fuente de Neptuno y el ambiente animado de la plaza.
A nuestro alrededor se alzaban la Catedral de Valencia, la Basílica de la Virgen de los Desamparados y el famoso Micalet, vigilando desde las alturas.
Plaza Redonda
Un rincón único y sorprendente
Continuamos descubriendo el casco antiguo por sus calles peatonales hasta llegar a la Plaza Redonda, un lugar muy curioso lleno de pequeñas tiendas tradicionales. Nos encantó ese ambiente tan auténtico y diferente.
Plaza del Ayuntamiento
La Valencia más moderna
Tras pasar por delante de la Iglesia de los Santos Juanes, llegamos a la Plaza del Ayuntamiento, una zona más moderna y cosmopolita, con edificios elegantes y fuentes decorativas. Allí empezó a caer la tarde, así que decidimos volver al hotel para descansar y prepararnos para el día siguiente.
Fue un primer día completísimo. Valencia nos sorprendió desde el primer momento: historia, arquitectura, plazas llenas de vida y un ambiente veraniego que nos atrapó. Y lo mejor era que aún quedaba muchísimo por descubrir.
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