SOLDEU (2007)






Soldeu – Andorra

Escapada de fin de semana · Marzo 2007

INTRODUCCIÓN

Nieve, amigos y un fin de semana que prometía desde el primer minuto

En marzo de 2007 organizamos una escapada con dos parejas más, una de esas que se planean con ilusión y que sabes que van a salir bien desde el primer momento. Reservamos alojamiento en los Apartamentos de montaña Angel Blanc, en Soldeu, situados a pie de carretera y a apenas dos kilómetros de la estación de esquí Soldeu – El Tarter, dentro del dominio de Grandvalira.

Nada más llegar, Andorra nos recibió con una nevada espectacular, de esas que te obligan a parar, mirar alrededor y disfrutar del momento. La nieve caía con fuerza, cubriendo coches, tejados y montañas, convirtiendo la llegada en un pequeño regalo inesperado.

Día de esquí en Grandvalira

Kilómetros de pistas, anécdotas y un tiempo cambiante

Al día siguiente tocaba lo importante: esquiar. Y en Grandvalira eso significa kilómetros y kilómetros de pistas conectadas entre sí, con acceso directo a zonas como Grau Roig o Pas de la Casa. Aprovechamos el día al máximo, enlazando pistas, subiendo telesillas sin parar y disfrutando de ese ambiente tan especial que solo se vive en la montaña.

Como en toda buena jornada de esquí, también hubo anécdotas: una pista roja completamente helada que nos jugó una mala pasada, un trompazo monumental con una niña francesa que apareció de la nada, y un giro repentino del tiempo que trajo niebla espesa, de esa que te deja viendo solo dos metros por delante.

Entre risas, sustos y bajadas eternas, el día se convirtió en una mezcla perfecta de aventura y diversión.

Un fin de semana redondo

Buena compañía, nieve y diversión al máximo

La combinación no podía fallar: buena compañía + nieve + ganas de pasarlo bien. Entre la nevada del primer día, las anécdotas en las pistas, las cenas en el apartamento y el ambiente de Soldeu, el fin de semana pasó volando.

Fue una escapada corta pero intensa, de esas que te dejan con la sensación de haber desconectado de verdad. Y lo mejor de todo: quedó clarísimo que habría que repetir.

Soldeu 2007 nos regaló nieve, anécdotas y momentos que aún hoy recordamos con una sonrisa. Un fin de semana perfecto para cargar pilas y disfrutar de la montaña en la mejor compañía.

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