Cascais 2025
Una tarde perfecta entre mar, historia y helados sin gluten
Una parada costera entre Lisboa y Sintra
De camino entre Lisboa y Sintra hicimos una parada muy especial: una tarde tranquila en Cascais, una de las localidades costeras más bonitas y elegantes de Portugal. Fue una visita breve, pero llena de encanto, perfecta para desconectar del ritmo urbano antes de adentrarnos en la magia de Sintra.
Aparcamos cerca del centro y caminamos hacia la bahía de Cascais, donde el pueblo se abre al océano con una pequeña playa urbana, barquitas de pesca y un paseo marítimo muy animado. La luz del atardecer reflejada en el agua le daba un ambiente casi cinematográfico.
Paseo por el centro histórico
Desde la bahía nos adentramos en el centro histórico, un entramado de calles empedradas, plazas pequeñas y casas tradicionales con balcones y azulejos. Cascais combina su esencia de antiguo pueblo pesquero con un aire elegante y turístico, lleno de terrazas, heladerías y tiendas locales.
Nos sentamos un rato en una plaza para tomar algo mientras los niños jugaban y se fijaban en los mosaicos ondulados del suelo, tan típicos de Portugal.
La foto típica en el Faro de Santa Marta
Después del paseo, caminamos hacia uno de los lugares más emblemáticos de Cascais: el Faro de Santa Marta. Allí hicimos la foto típica con el faro, el puente y el mar de fondo, uno de esos rincones que parecen diseñados para una postal.
Museo Condes de Castro Guimarães
Muy cerca del faro se encuentra el Museo Condes de Castro Guimarães, un palacete romántico con torres, arcos y jardines que parecen sacados de un cuento. Aunque no entramos, disfrutamos del exterior y de los jardines que lo rodean, un lugar perfecto para pasear con calma y contemplar la arquitectura tan característica de Cascais.
Helados sin gluten bajo una tormenta inesperada
Antes de volver al coche hicimos una última parada muy especial: la Gelateria Italiana Fabio Lupi, una heladería con opciones sin gluten perfecta para que todos pudiéramos disfrutar de un helado.
Justo cuando entramos empezó a caer una tormenta muy fuerte, con lluvia intensa y viento. La merienda se convirtió en un momento divertido y acogedor, refugiados dentro mientras escuchábamos el aguacero golpear con fuerza en el exterior.
Cascais fue una parada corta pero muy especial: mar, historia, arquitectura, helados sin gluten y una tormenta inesperada que hizo la tarde aún más memorable. Un respiro perfecto entre la intensidad de Lisboa y la magia que nos esperaba en Sintra.


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