GIRONA (2015)



Girona 2015

Un paseo de colores junto al Onyar

Volver a Girona

Del silencio de Canet d’Adri al corazón de la ciudad

Durante uno de los días alojados en Canet d’Adri teníamos claro que queríamos volver al centro de Girona. Después de disfrutar de la tranquilidad de la casa rural y de la naturaleza, nos apetecía cambiar de escenario y pasear por una de las ciudades más bonitas de Catalunya.

En poco tiempo dejamos atrás las montañas y aparcamos cerca del casco histórico, preparados para redescubrir sus calles, sus puentes y sus rincones llenos de historia.

Casco histórico de Girona

Calles empedradas y murallas con historia

Empezamos la visita adentrándonos en el Barri Vell, el casco histórico de Girona. Paseamos por sus calles empedradas, subiendo y bajando escaleras, descubriendo plazas pequeñas y fachadas de piedra que parecen detenidas en el tiempo.

Nos acercamos a la Catedral de Girona, imponente en lo alto de su gran escalinata, y caminamos por la zona del Call Jueu, uno de los barrios judíos mejor conservados de Europa. Cada rincón parecía un decorado de película, y no costaba imaginar por qué la ciudad se había convertido en escenario de Juego de Tronos.

Los puentes y las casas de colores

El Onyar, la postal más famosa de Girona

Después de recorrer el interior del casco antiguo, bajamos hacia el río Onyar, donde Girona se vuelve más colorida que nunca. Las casas de colores alineadas sobre el río forman una de las postales más conocidas de la ciudad.

Cruzamos varios puentes, empezando por el Puente de Hierro, con su estructura roja tan característica, y seguimos por otros puentes peatonales que ofrecían diferentes perspectivas del río y de las fachadas. Aprovechamos para hacer muchas fotos, porque cada ángulo parecía una imagen nueva.

Un paseo sin prisas

Helados, escaparates y ambiente de ciudad

Terminamos la visita callejeando por la zona más comercial, entrando en alguna tienda, parando a tomar algo y disfrutando del ambiente. Girona tiene ese equilibrio perfecto entre ciudad histórica y ciudad viva, con gente paseando, terrazas llenas y un ritmo tranquilo.

Al caer la tarde, volvimos hacia Canet d’Adri con la sensación de haber redescubierto una ciudad que nunca cansa, y que siempre ofrece algo nuevo, aunque ya la conozcas.

Girona 2015 — Una ciudad que siempre apetece volver a caminar.

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