Vizcaya 2013
Castillos, historia y acantilados en una mañana inolvidable
Castillo de Butrón
Un castillo de cuento escondido entre bosques
Nuestra primera parada del día fue el Castillo de Butrón, situado en Gatika y a tan solo media hora de Bilbao. Se accede por un camino cercano a la carretera, y desde el primer momento la impresión es de auténtico asombro.
La fortaleza aparece entre los árboles como si fuera un castillo sacado de un cuento medieval. El entorno es tranquilo, silencioso y perfecto para disfrutarlo sin prisas. Como no había casi nadie, pudimos hacer multitud de fotos desde todos los ángulos.
Nos explicaron que es propiedad privada y que en el pasado se utilizó como restaurante con cenas medievales. Actualmente no se puede entrar, pero su exterior es tan espectacular que la visita merece totalmente la pena.
Gernika
Historia, memoria y símbolos que perduran
Desde Butrón nos dirigimos a Gernika, un lugar cargado de historia y significado. Empezamos la visita por la Casa de Juntas, uno de los espacios más emblemáticos del País Vasco.
Allí se encuentra el Árbol de Gernika, símbolo de las libertades vascas, junto a la Sala de la Vidriera, la Sala de Juntas y la Tribuna Juradera. Todo el conjunto transmite solemnidad y respeto.
A pocos metros encontramos un gran mural del Guernica de Picasso, que reproduce la obra original y recuerda uno de los episodios más duros de la historia de la ciudad.
Muy cerca se encuentra también el Parque de los Pueblos de Europa, donde destacan esculturas de Chillida, un espacio perfecto para pasear y reflexionar.
San Juan de Gaztelugatxe
Un paisaje que enamora incluso desde la distancia
La última parada de la mañana fue San Juan de Gaztelugatxe, un lugar que ya nos había enamorado antes incluso de llegar, solo con ver fotos por Internet.
Llegamos al mediodía, con Arnau dormido en el coche y un calor intenso propio del mes de julio. Por eso decidimos no bajar la montaña y disfrutarlo desde el mirador.
Aun así, la vista fue espectacular: el islote, la ermita, los acantilados y el mar Cantábrico formando un paisaje único. Nos quedamos con las ganas de subir hasta la ermita, así que lo dejamos pendiente para un segundo viaje.
Cambio de hotel
Rumbo a Santurce para la última noche
Con la ruta completada, volvimos a Bilbao para hacer cambio de hotel. Esa noche nos alojaríamos en Santurce, en el NH Palacio de Oriol, un edificio que parecía más un castillo que un hotel.
Desde sus terrazas se veían perfectamente el Puerto de Getxo y el entorno donde embarcaríamos al día siguiente rumbo al MSC Opera. La emoción empezaba a sentirse.
Vizcaya 2013: una mañana llena de historia, naturaleza y lugares que dejan huella.
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