KHAN EL KHALILI (2009)


Khan el Khalili 2009

Día 3 — Zoco, caos, taxis imposibles y espectáculo nocturno

Un inicio de día complicado

Fiebre, descanso y cambio de planes

La mañana del tercer día empezó de forma inesperada: Sara se levantó con mucha fiebre. Las excursiones previstas tuvieron que aplazarse para el día siguiente, que por suerte era nuestro día libre en El Cairo.

Tras descansar y gracias a unas pastillas milagrosas proporcionadas por el personal del hotel, por la tarde Sara ya se encontraba mejor y decidimos salir a vivir una experiencia muy cairota: el famoso zoco de Khan el Khalili.

Taxi al estilo egipcio

Supervivencia entre coches, motos y caos absoluto

Junto a las dos parejas amigas cogimos un taxi… o algo parecido a un taxi. En El Cairo, cualquier vehículo puede serlo. El tráfico era una auténtica locura: coches sin luces, vehículos viejísimos, motos por todas partes y siete coches intentando circular por tres carriles.

Aun así, llegamos sanos y salvos al corazón del zoco.

Khan el Khalili

El alma del Cairo antiguo

El mercado de Khan el Khalili es un laberinto de callejuelas repletas de bazares, tiendas diminutas y vendedores expertos en el arte del regateo. Es uno de los lugares más auténticos y vibrantes de la ciudad.

Había puestos de artesanía, lámparas, especias, joyería, telas… pero también muchísimos productos de imitación. El ambiente era intenso, lleno de vida, ruido, colores y olores. Regatear allí es casi obligatorio, pero también agotador.

Cuando ya no podíamos más, nos sentamos en una tetería tradicional, desde donde disfrutamos del bullicio del zoco mientras recuperábamos fuerzas.

Espectáculo nocturno en las Pirámides

Luz, sonido y magia en Giza

Esa noche coincidía con la función en castellano del famoso espectáculo de luz y sonido de las Pirámides, así que no dudamos en volver a subirnos a nuestro “taxi” para dirigirnos hacia Giza.

El espectáculo merece muchísimo la pena: las pirámides iluminadas, la narración sobre la civilización egipcia, la música, la atmósfera… Verlas de noche, envueltas en luz y misterio, fue un momento mágico del viaje.

Con el espectáculo nocturno dábamos por terminado el Día 3 en El Cairo, un día que empezó con fiebre y terminó con uno de los momentos más emblemáticos del viaje.

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