VALL DE BOI: DURRO (2020)


De Barruera a Durro
De Barruera a Durro (3.5 kms)


Iglesia Natividad de Durro


Callejeando por Durro


Durro (2020)

Un pequeño tesoro medieval en la Vall de Boí

Un pueblo diminuto con un encanto inmenso

Durro es un pequeño pueblo medieval que no llega a los 100 habitantes, situado a más de 1.300 metros de altitud y muy cerca de Barruera. Por petición expresa, se convirtió en nuestra excursión de tarde, perfecta para pasear por sus calles empedradas y visitar una de las joyas románicas de la Vall de Boí: la Iglesia de la Natividad de Durro.

Después de volver a comer a La Rutlla —porque nos había encantado dos días antes— decidimos completar el día visitando Durro, al que se llega en apenas 3 km por una carretera sinuosa y en continuo ascenso.

La Iglesia de la Natividad de Durro

Aparcamos en el parking habilitado a la entrada del pueblo y, tras una corta rampa, apareció ante nosotros la magnífica Iglesia de la Natividad de Durro, una construcción románica del siglo XII declarada Patrimonio de la Humanidad. Su torre campanario de cinco pisos y su imponente presencia dominan el paisaje del pequeño núcleo.

Paseo por un pueblo detenido en el tiempo

Tras la visita a la iglesia, nos adentramos en las calles medievales de Durro, tranquilas, silenciosas y llenas de autenticidad. Cada rincón ofrecía vistas increíbles de la Vall de Boí, en un entorno idílico donde parecía que el tiempo avanzaba más despacio.

Desde el centro del pueblo parte un camino hacia la Ermita de Sant Quirc, un pequeño templo situado en lo alto de una colina con un mirador espectacular sobre todo el valle. Sin embargo, como el día anterior ya habíamos subido al Mirador de la Santeta y los niños tenían ganas de regresar al hotel, decidimos no acercarnos esta vez.

Una breve pero encantadora excursión

Durro fue una visita corta, sencilla y muy agradable, perfecta para una tarde tranquila después de un día completo por la Vall de Boí. Sus calles, su silencio y su patrimonio románico nos dejaron una sensación de paz y belleza difícil de olvidar.

Durro 2020 — Un rincón medieval que guarda la esencia más pura de la Vall de Boí.

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