Holland Eurodam — Crucero por el Báltico 2015
13 días navegando entre capitales, recuerdos y momentos inolvidables
Comienza la segunda gran etapa
De Legoland al Mar Báltico
Después de pasar unos magníficos días en Billund disfrutando de Legoland y un día recorriendo Copenhague, llegó el momento de empezar la segunda gran parte del viaje: el crucero por las Capitales Bálticas. Nos levantamos tras una noche movida por la fiebre de Arnau y, para evitar complicaciones, cogimos un taxi que nos llevó directamente hasta Oceankaj, la terminal de cruceros donde nos esperaba nuestra casa durante los siguientes 13 días: el Holland America Eurodam.
Siempre nos había llamado la atención hacer un crucero por las Capitales Bálticas, pero cuando vimos la duración y el itinerario del Eurodam nos enamoramos al instante. Eran 13 días a bordo, visitando 5 países y con noches en puerto en San Petersburgo, Estocolmo y Copenhague, lo que permitía disfrutar de las ciudades con mucha más calma. Combinado con Legoland, el resultado fue un viaje de 17 días sencillamente espectacular.
El barco y la compañía
Elegancia y sobriedad en alta mar
La compañía elegida, Holland America Line, nos sorprendió muy gratamente. Una naviera americana al nivel de NCL, pero con un punto más de elegancia y sobriedad que se notaba en todos los rincones del barco. El Eurodam era diferente a todos los barcos en los que habíamos viajado hasta entonces: decoración clásica, ambientes tranquilos y una sensación constante de crucero “de categoría”.
Respecto al Mar Báltico, no sabíamos que podía ser tan calmado. El Eurodam no se movió prácticamente ningún día, lo que hizo la navegación muy cómoda.
El camarote
Interior, pero amplio y cómodo
Decidimos reservar un camarote interior, porque sabíamos que pasaríamos poco tiempo dentro: dormir y poco más. Aun así, el camarote era muy amplio, con una cama de matrimonio enorme, un gran sofá y todas las comodidades, incluyendo albornoz y zapatillas. Más que suficiente para sentirnos a gusto durante los 13 días de navegación.
Gastronomía a bordo
Calidad, detalles y cero preocupaciones con el gluten
La gastronomía fue una de las grandes sorpresas del viaje. Ya esperábamos buena calidad en los platos, pero se sumaron otros detalles que marcaron la diferencia, especialmente con el tema del gluten, donde se portaron de maravilla: sin errores, con atención constante y muchas opciones.
Nos sorprendió el servicio de comida a la habitación 24 horas, totalmente gratuito, que utilizamos varios días. Pero lo que más acabamos aprovechando fue el desayuno en el camarote: cada noche rellenábamos un formulario con lo que queríamos y la hora, y puntualmente, al día siguiente, aparecía nuestro camarero con la bandeja completa.
Otro punto a favor fueron las bebidas. No contratamos ningún paquete especial y, aun así, nos ofrecían gratuitamente limonadas, agua y café, lo que ayudó a que el presupuesto final fuera más contenido. El barco disponía de dos piscinas, una interior y otra exterior, además de todas las comodidades de un crucero de lujo.
Excursiones y nuevas amistades
Descubriendo el Báltico por libre
Las excursiones las planificamos casi todas por libre, excepto San Petersburgo, donde preferimos reservar a través de agencia por precio y facilidades. Esta decisión nos permitió conocer, antes de embarcar, a varios compañeros de viaje a través de los foros, y acabamos formando un grupo magnífico de españoles de todas las edades, en un barco donde predominaban claramente los americanos.
Entre ellos conocimos a una pareja encantadora de Mallorca, con una niña rubia preciosa, Cloe, de la misma edad que Arnau. Se hicieron inseparables durante todo el viaje, y pedimos mesa fija con ellos todas las noches. Esas cenas compartidas se convirtieron en uno de los grandes recuerdos del crucero.
El cuarto cumpleaños de Arnau
Un aniversario navegando por el Báltico
Durante el crucero celebramos el cuarto cumpleaños de Arnau. Fue un día lleno de detalles especiales: en el comedor principal le cantaron el cumpleaños feliz, decoraron la puerta del camarote con globos y recibió una carta de felicitación de sus compañeros del servicio de guardería.
Por supuesto, aprovechamos para hacerle un pequeño reportaje fotográfico a bordo, para que siempre recuerde que uno de sus cumpleaños lo celebró navegando por el Báltico.
Dancing With the Stars
Baila conmigo al estilo americano
Una de las anécdotas más divertidas del viaje fue el “Dancing With the Stars” a bordo. El primer día de navegación vimos en el programa diario que organizaban una clase de cha-cha en una de las salas y decidimos acercarnos a mirar. Al final, salí solo a la pista y me emparejaron con una señora holandesa mayor, y entre los dos hicimos lo que pudimos con la coreografía.
Al terminar la clase, para mi sorpresa, me cogieron del brazo y me subieron al escenario: era una competición entre cuatro huéspedes, cada uno bailando con un bailarín profesional, y el ganador pasaba a la final en el teatro el último día. Y gané.
Me dijeron que ya me avisarían hacia el final del crucero. Así fue: tuve que ir a entrenar la penúltima mañana porque la última noche se celebraba la gran final, con seis finalistas. Montamos una coreografía más atrevida en poco más de una hora con la ayuda de Lindsey, la bailarina más simpática que me podía haber tocado.
En la final volví a ganar, con tres dieces de los jueces y el teatro lleno en pie aplaudiendo. Nos fuimos al camarote con un trofeo que me hizo una ilusión enorme. Pero, por encima de todo, me quedo con la cara de orgullo de Arnau al verme y el abrazo que me dio al acabar. Eso no se puede explicar con palabras.
On Deck for a Cause
Diez vueltas por alguien muy especial
Otra anécdota muy especial fue el “On Deck for a Cause”, una carrera solidaria contra el cáncer que se celebró el segundo día de navegación. Por casualidad, coincidió con el 16 de julio, cumpleaños de mi abuela, y por ese motivo decidí apuntarme para dedicárselo solo a ella.
Consistía en dar 10 vueltas caminando alrededor de la cubierta del Eurodam. En todo el barco solo lo hicimos dos españoles: el que escribe estas líneas y mi pequeño Arnau, que completó dos vueltas enteras como un campeón.
Un viaje que nos marcó
La Europa del norte en nuestro recuerdo
Fue un viaje inolvidable, lleno de momentos especiales, nuevos amigos y lugares magníficos descubiertos. Todo salió a la perfección. Descubrimos el norte de Europa, esa Europa moderna que tanto admiramos y de la que, sinceramente, nos trajimos un poco de sana envidia por su forma de vida y su mentalidad.
Holland Eurodam — Crucero por el Báltico 2015: un viaje que siempre formará parte de nuestra historia familiar.
Índice — Holland Eurodam 2015
Crucero por las Capitales Bálticas
Capítulos del viaje
Diez días navegando entre historia, magia y ciudades inolvidables
- Día 1 — Kiel — Paseo tranquilo entre plazas, canales y primeras panorámicas del Eurodam.
- Día 2 — Tallin — Una ciudad de cuento entre murallas, miradores y magia medieval.
- Día 3 — San Petersburgo (Día 1) — Hermitage, canales y puentes levadizos iluminando la noche.
- Día 4 — San Petersburgo (Día 2) — Metro palaciego, Peterhof, Pushkin y la Sala Ámbar.
- Día 5 — Helsinki — Cumpleaños de Arnau entre iglesias de roca, parques musicales y la noria del puerto.
- Día 6 — Estocolmo (Día 1) — Museo Vasa, Junibacken y el encanto de Gamla Stan.
- Día 7 — Estocolmo (Día 2) — Stadshuset, canales históricos y cambio de guardia.
- Día 8 — Rostock y Warnemünde — Historia alemana por la mañana y playa báltica por la tarde.
- Día 9 — Copenhague — Nyhavn, Amalienborg, Rosenborg, Kastellet y La Sirenita.
- Día 10 — Castillos de Selandia — Kronborg, Fredensborg y Frederiksborg: un cierre majestuoso.
Holland Eurodam 2015 — Un viaje inolvidable por el corazón del Báltico.

















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