Blanes 2004
Nuestra primera escapada a la Costa Brava
Descubriendo la Costa Brava por primera vez
A finales de agosto de 2004 hicimos nuestra primera escapada a la Costa Brava, un destino que siempre habíamos querido conocer. Elegimos Blanes como base, una ciudad perfecta para una primera toma de contacto con esta zona tan especial del litoral catalán.
Nos alojamos en el Hotel Esplendid, situado justo delante de la playa y con muchísimas piscinas, tanto interiores como exteriores. Un hotel pensado para disfrutar sin prisas y desconectar del ritmo del verano.
Jardí Botànic Marimurtra: naturaleza y acantilados
Nuestra primera visita fue al Jardí Botànic Marimurtra, uno de los jardines botánicos más bonitos de Cataluña. Nos dejó sin palabras por lo bien cuidado que está, por su variedad de plantas y por el entorno natural privilegiado en el que se encuentra.
Lo que más nos impresionó fueron las vistas a los acantilados, con el mar golpeando las rocas justo debajo del jardín. Un paisaje espectacular que invita a detenerse, respirar y disfrutar del momento.
Noche en Lloret: casino y ambiente internacional
Por la noche, gracias a la reserva del hotel, teníamos entrada gratuita al Casino de Lloret. Aprovechamos para visitarlo y, ya que estábamos allí, disfrutar del ambiente nocturno de Lloret de Mar.
Calles llenas de vida, locales abiertos por todas partes y un ambiente muy internacional, con turistas de todas las nacionalidades. Una noche diferente, divertida y muy veraniega.
Calas escondidas: senderos y agua cristalina
A la mañana siguiente decidimos explorar la costa a pie. Siguiendo senderos a los que solo se puede acceder caminando, llegamos a calas preciosas, pequeñas, tranquilas y con muy poca gente.
La arena era de piedras pequeñas, el agua estaba bastante fría, pero el entorno era espectacular. Un rincón perfecto para desconectar y sentir la Costa Brava más auténtica.
Sa Palomera: el inicio de la Costa Brava
Para cerrar la escapada, por la tarde visitamos Sa Palomera, la gran roca que se adentra en el mar y que marca simbólicamente el inicio de la Costa Brava.
Subimos hasta su mirador y disfrutamos de una vista preciosa de la playa de Blanes y del perfil de la ciudad. Un final perfecto para una escapada corta, pero muy especial.
Blanes 2004 fue nuestra puerta de entrada a la Costa Brava: jardines, calas, senderos, noches animadas y paisajes que se quedan grabados. Una escapada sencilla, cercana y muy completa.

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