Barcelona 2008
Revivir la luna de miel con amigos de China
Un día turístico muy especial
Barcelona como nunca la habíamos vivido
Habíamos visitado Barcelona en multitud de ocasiones para ver lugares concretos, asistir a eventos deportivos o ir de compras… pero esta vez era diferente. Teníamos que hacer de guías turísticos para una de las parejas que habíamos conocido en nuestra luna de miel en China, y que nunca habían visitado la ciudad. Por eso, este día se podría considerar como el más turístico que habíamos vivido en la Ciudad Condal.
Fuimos en tren y bajamos en Passeig de Gràcia, una de las principales avenidas de la ciudad. Como había infinidad de cosas que ver, decidimos comprar el ticket del bus turístico descapotable, con paradas por toda Barcelona, para que nuestros amigos pudieran hacerse una idea global de una de las ciudades más modernas y cosmopolitas del mundo.
Bus turístico
La Pedrera como primera postal
Tras pasear un rato por Passeig de Gràcia, subimos a la parte alta del bus turístico, con nuestros cascos explicativos en varios idiomas. Lo primero que vimos fue la famosa Pedrera de Gaudí, que contemplamos sin bajar del autobús.
La Sagrada Familia
Una obra maestra imposible de abarcar
Nuestra primera parada fue la Sagrada Familia, donde las colas interminables nos hicieron optar por dar una vuelta completa por el exterior. Admiramos su belleza arquitectónica, su estilo tan original y la dificultad casi absoluta de hacer una foto donde saliera entera.
Dejamos la visita interior para otra ocasión, ya que las colas nos habrían hecho perder casi todo el día, y teníamos muchos lugares marcados para visitar.
Parc Güell
La magia de Gaudí en lo alto de Barcelona
Tras recorrer multitud de calles con el autobús, llegamos a la parte alta de la ciudad, donde se encuentra el magnífico Parc Güell. Allí se disfruta de la magia de Gaudí en cada rincón.
Para nosotros era la segunda visita, pero volvió a sorprendernos como la primera vez. Pasear por el parque es increíble, y además ofrece unas vistas impresionantes de Barcelona.
Justo al salir del parque hicimos una parada para comer y reponer fuerzas.
Avinguda Diagonal
El Palacio Real y la Barcelona señorial
A media tarde reemprendimos el camino por la zona de Pedralbes, la parte más acaudalada de la ciudad, llena de casas señoriales sorprendentes. Después hicimos una parada en la Avinguda Diagonal, la avenida inmensa que cruza Barcelona.
Visitamos el Palacio Real, situado en los jardines de Pedralbes, con esculturas de gran belleza. Mientras esperábamos de nuevo al autobús, disfrutamos de la panorámica de la Diagonal, que parece dividir Barcelona en dos.
Montjuïc
Vistas que siempre emocionan
La siguiente parada fue la zona de Montjuïc, que siempre da alegría visitar. Comenzamos disfrutando de las vistas desde el Museu Nacional d’Art de Catalunya, con una panorámica espléndida de la Plaza de España, la Fira de Mostres y la antigua plaza de toros.
Poco a poco fuimos descendiendo hasta Plaza de España para disfrutar de las vistas a la inversa.
Las Ramblas
El final perfecto antes del tren
Por cercanía a la estación, las Ramblas fueron nuestra última parada. Tras pasar por el Puerto de Cruceros, donde había varios barcos atracados, llegamos a la Plaza de Colón con el Maremagnum delante.
Nos despedimos del bus turístico y seguimos callejeando por el centro: fotos en Colón, paseo por el Liceu, el Mercat de les Flors y desvío hacia Portal de l’Àngel, una de las zonas más comerciales de la ciudad.
Con salida directa a la preciosa Plaza Catalunya, emprendimos el camino de vuelta a Passeig de Gràcia para coger el tren.
Había sido un día muy completo, aunque nos dejamos muchos lugares por ver. Aun así, volvimos con la sensación de que nuestros amigos habían descubierto, a grandes pinceladas, una ciudad fabulosa.
Al día siguiente completamos su visita con un día entero en Port Aventura.
Barcelona nos regaló un día turístico inolvidable, lleno de reencuentros, recuerdos de la luna de miel y la ilusión de enseñar nuestra ciudad a nuevos amigos.


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