LAGO ENGOLASTERS (2017)

Lago Engolasters (2017)

Un rincón mágico entre montañas · Tarde de sol tras un día de lluvia

El sol aparece y cambiamos de rumbo

Después de la visita al Roc del Quer bajo la lluvia, regresamos a La Massana empapados y con la esperanza de que el día mejorara. Los niños jugaron un rato en un parque de bolas cercano al hotel mientras nosotros entrábamos en calor con un café.

Y entonces, casi como un regalo inesperado, el cielo empezó a abrirse. A media tarde apareció el sol y no lo dudamos ni un segundo: era el momento perfecto para realizar la segunda excursión del día. Nuestro destino: el Lago Engolasters.

Ascenso hacia Engolasters

Engolasters está situado en dirección a Escaldes-Engordany, perfectamente señalizado desde la carretera principal. El desvío nos llevó por una carretera de fuerte ascenso hasta alcanzar los 1.600 metros de altitud, donde se encuentra el lago.

Aparcamos en el parking de pago más cercano, junto a Bosc Aventura y un pequeño establo con animales. Desde allí iniciamos un sendero que bordea el perímetro del lago, un paseo sencillo y muy agradable.

Un lago mágico en lo alto de la montaña

El Lago Engolasters es uno de esos lugares que sorprenden por su belleza. Un espejo de agua rodeado de bosque, en lo alto de una montaña, que transmite calma y una sensación de desconexión total.

Mientras caminábamos, no podíamos evitar imaginar cómo debía ser aquel paisaje en invierno: nevado, silencioso, quizá incluso congelado. Un auténtico privilegio de la naturaleza.

Los niños disfrutaron muchísimo con los juegos de agua situados junto al lago, mientras nosotros aprovechábamos para hacernos fotos y disfrutar del entorno como si también fuéramos niños.

Panorámica de Andorra desde las alturas

Al regresar hacia el coche pasamos por delante de la Iglesia de Sant Miquel d’Engolasters, una joya románica perfectamente conservada. Un poco más adelante encontramos un mirador natural donde decidimos detenernos.

Desde allí pudimos contemplar una panorámica espectacular de Andorra la Vella, extendiéndose entre montañas. Una de esas vistas que te obligan a parar, respirar y guardar el momento en la memoria.

Compras de emergencia y vuelta al hotel

Aunque parezca mentira, aún tuvimos tiempo de hacer unas compras en el moderno Centro Comercial Pyrenees. Aprovechamos para comprar ropa de abrigo para los niños, ya que los siguientes días prometían ser frescos.

De allí volvimos directamente al hotel para cenar y descansar. Nos esperaba otra jornada intensa en Andorra, llena de actividades y nuevos lugares por descubrir.

Lago Engolasters 2017 — Naturaleza, calma y una tarde que terminó siendo perfecta.

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