Teruel (2017)
Hotel Spa Ciudad de Teruel · DinoSpa · Paseos por la ciudad
Un regalo convertido en escapada
Aquel verano recibí un regalo muy especial: una escapada a Teruel para disfrutar en familia de unos días tranquilos, combinando relax, actividades para los niños y la oportunidad de conocer una ciudad que siempre sorprende. Nos alojamos en el Hotel Spa Ciudad de Teruel, situado a las afueras, un lugar perfecto para viajar con Arnau y Nora.
Esta escapada formaba parte de un viaje más amplio que también nos llevaría a Dinópolis, Olocau del Rey y Morella, pero Teruel fue nuestro punto de partida y el lugar donde vivimos algunos de los momentos más especiales del verano.
Día 1 — DinoSpa, cine y una comida muy especial
Llegamos a la hora de comer y estrenamos el viaje en el restaurante Migas, el comedor principal del hotel. Allí disfrutamos de una comida sorprendentemente buena, con platos caseros y un detalle que nos hizo especial ilusión: pudimos comer conserva de nuestro pueblo, algo que nos conectó directamente con nuestras raíces. Y, por supuesto, no podían faltar unas buenas migas, que estaban deliciosas.
Después de comer fuimos directos al DinoSpa, una zona de aguas pensada para niños, con toboganes, piscinas pequeñas y una ambientación espectacular llena de dinosaurios. Elegimos una hora perfecta: estuvimos completamente solos. Arnau disfrutó sin parar de los toboganes y Nora se relajó en la zona infantil.
Al salir del spa descubrimos otra sorpresa del hotel: su propio cine. Proyectaban una película de Disney y aprovechamos para verla antes de salir a cenar por Teruel. Una tarde redonda, tranquila y muy familiar.
Día 2 — Dinópolis (mención)
El segundo día lo dedicamos por completo a Dinópolis Teruel, una visita que mereció su propia entrada en el blog por todo lo que vivimos allí: dinosaurios, espectáculos, recreaciones y un día entero de diversión. Fue una de las actividades estrella del viaje.
Día 3 — Teruel, la ciudad que “no existe”
El último día en la capital lo dedicamos a pasear por Teruel, esa ciudad que “no existe” pero que siempre enamora. Recorrimos el centro, disfrutamos de su ambiente tranquilo, de sus plazas y de su arquitectura mudéjar.
Aprovechamos para comer en el centro, donde encontramos varios restaurantes con comida casera buenísima. Fue una comida sencilla pero deliciosa, perfecta para cerrar nuestra estancia en la ciudad antes de continuar la ruta.
Continuación del viaje (mención)
Tras despedirnos de Teruel, continuamos nuestra escapada con dos noches muy especiales: una en Olocau del Rey, en plena tranquilidad rural, y otra en Morella, una joya medieval que siempre impresiona. Ambas tendrán su propia entrada detallada dentro del año 2017.
Teruel 2017 — Relax, buena comida y una ciudad que siempre sorprende.


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