MURALLA CHINA (2008)


Día 3 — Gran Muralla China

Un sueño cumplido en Badaling

El día marcado en rojo

La visita más esperada del viaje

Este era uno de esos días que teníamos marcado en rojo en el calendario de la Luna de Miel. En menos de una hora en autobús llegamos a Badaling, uno de los tramos más famosos y mejor conservados de la Gran Muralla China. Solo bajar del autobús y verla frente a nosotros, serpenteando entre montañas, fue suficiente para dejarnos sin palabras.

La Gran Muralla China

Un lugar que justifica todo el viaje

Solamente por estar allí, por poder pisarla, recorrerla y contemplarla, ya valía la pena todo el viaje. La muralla se extendía ante nosotros en un estado de conservación impresionante, con torres de vigilancia, tramos empinados y unas vistas espectaculares sobre las montañas.

Hacía mucho calor, así que nos compramos los típicos sombreros chinos y, equipados con agua, cámara y mucha ilusión, nos dispusimos a recorrer el máximo tramo posible, a pesar de la gran cantidad de turistas.

Subimos y bajamos escaleras, hicimos fotos cada pocos metros y disfrutamos del momento con la sensación de estar viviendo algo irrepetible. Creemos que nunca olvidaremos nuestra visita a este lugar tan emblemático.

Tumbas Ming

Un lugar místico entre emperadores

Después de comer en el propio recinto de Badaling, continuamos la excursión hacia las Tumbas Ming, un complejo funerario donde están enterrados emperadores de la dinastía Ming. El ambiente allí era muy distinto: más silencioso, solemne y casi místico.

Caminamos entre árboles, pasamos por puertas ceremoniales y recorrimos parte del recinto mientras el guía nos explicaba la historia de la dinastía y el significado de aquel lugar tan especial.

Cena de Pato Pekín

Gastronomía local y espectáculo

Por la noche disfrutamos de una cena con espectáculo para degustar el famoso Pato Pekín. El restaurante era precioso y estaba reservado únicamente para nuestro grupo de turistas españoles, lo que hizo que el ambiente fuera muy cercano y festivo.

La cena fue muy completa y el espectáculo, entretenido y sorprendente. Una forma perfecta de cerrar un día que había sido simplemente inolvidable.

Así terminó nuestro tercer día en China: con la emoción de haber cumplido un sueño, de haber caminado por uno de los lugares más impresionantes del mundo y de seguir viviendo una Luna de Miel que superaba todas nuestras expectativas.

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