Era la primera escapada de fin de semana con Arnau y como queríamos que fuera especial, les comentamos a los abuelos por las dos partes que nos acompañaran en este viaje.
Como dice el refrán "mas vale malo conocido, que bueno por conocer" y por ello decidimos repetir en un destino que dos años antes nos había enamorado, la Ciudad medieval de Carcassone, y un destino que ninguno de los 4 abuelos había visitado.
Reservamos en el Hotel du Soleil le Terminus en régimen de media pensión, situado justo al lado de la zona peatonal de la Ciudad de Carcassone y con salida directa a los Canales du Midi.
Es un hotel estilo antiguo muy acogedor, muy bien situado y que nos ofreció la posibilidad de degustar comida típica francesa, totalmente recomendable.
La mañana del sábado la dedicamos a visitar el objetivo central de nuestro viaje, la siempre sorprendente y màgica Cité de Carcassone.
Despúes de aparcar la furgoneta en el parking cercano al río Aude, esta vez comenzamos la visita de la ciudad medieval adentrándonos en la cite por la puerta principal de Narbona, doblemente amurallada con un precioso puente colgante.
Nos dedicamos toda la mañana a disfrutar de los rincones que ofrece la ciudad medieval, de sus edificios, de sus tiendas de productos típicos de galletas, de chocolates,...
También visitamos externamente el Castillo Medieval, entramos en la Basílica de Saint Nazarie y dimos la vuelta completa por el foso que acompaña a las murallas.
Paramos a comer en un restaurante típico para comer el tan preciado Cassoulet.
Era hora de volver y salimos por la puerta posterior llamada Puerta de Aude como el río, que te da una visión diferente y panoràmica de la ciudad medieval.
Por la tarde después de descansar unas horas en el hotel, por la buena localización decidimos visitar el centro de Carcassone, una Ciudad moderna, activa y comercial.
Despúes de comer en una Brasería de Cuina Catalana en el Paseo Marítimo de la Venecia Catalana. teníamos nuestro segundo objetivo del viaje que era alquilar una barca para recorrer los canales por el tiempo de una hora, disfrutando de las preciosas casas, mansiones y de la conducción de la propia barca.
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