Girona 2006
Una escapada especial que siempre recordaremos
Un viaje sorpresa con mucho significado
Esta escapada no fue una más. Fue una de las más importantes, no por la distancia ni por la duración, sino por lo que significó. Un viaje sorpresa para Sara, que no sabía hacia dónde nos dirigíamos hasta que el coche se detuvo frente al precioso Hotel Melià Girona, en las afueras de la ciudad.
Su expresión al descubrirlo ya valió el viaje entero.
Viernes noche: Girona iluminada y cena mágica
El planning estaba preparado al detalle: dos noches de hotel, cena con nuestros amigos del crucero que vivían en Olot, un sábado en un destino secreto y un domingo para descubrir Girona.
Nuestros amigos nos guiaron por el centro histórico de Girona de noche. Calles estrechas, porticadas, escaleras medievales… un ambiente mágico. Cenamos en el Bistrot, situado en la preciosa Pujada de Sant Domènec, y terminamos la noche con un postre en una crepería.
Girona de noche es pura armonía: acogedora, elegante y llena de rincones que enamoran.
Sábado: el destino secreto
El sábado estaba reservado para un lugar sorpresa que Sara no conocía. Un día entero dedicado a disfrutar, desconectar y vivir algo especial. Un destino que guardamos en nuestra memoria como parte de la magia de este viaje.
Domingo: Girona a plena luz del día
El domingo lo dedicamos a descubrir Girona con calma. Comenzamos cruzando el Puente de la Princesa, con las icónicas casas de colores reflejándose en el río Onyar.
Caminamos hacia la Iglesia de Sant Feliu y después hacia la imponente Catedral de Girona, situada en el punto más alto de la ciudad. Su escalinata vertical es impresionante, y su nave gótica —la más ancha del mundo— deja sin palabras.
Tras visitar el claustro, nos dirigimos hacia los Baños Árabes y después subimos al Paseo de la Muralla, desde donde disfrutamos de vistas espectaculares de la ciudad.
Al bajar, volvimos a cruzar el Onyar por otro de sus puentes, obteniendo la panorámica perfecta de las casas colgadas sobre el río.
Girona tiene un encanto especial. Es acogedora, armónica, llena de rincones mágicos y con una personalidad única. Prometimos volver… y lo cumpliremos, porque es quizás la capital catalana más sorprendente en todos los aspectos. Una escapada corta, pero enorme en significado.

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